Martes 11 de Septiembre de 2018 - 12:01 AM

Entre explicar y justificar

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Columnista: Libardo León Guarín

A la armadura protectora que favorece a los columnistas de opinión según la cual deben responder por lo que escriben y no por lo que les entiendan, habría que añadir otra que ojalá utilizara el destinatario para no pisarnos las mangueras: alude a la distinción entre explicar los fenómenos o sea tratar de describirlos, presentarlos y analizarlos como son, papel asignado a la ciencia, y justificarlos, que es asumir una posición moral calificándolos de buenos o malos, positivos o negativos, convenientes o inconvenientes según los valores sociales vigentes. Hago esta introducción epistemológica, porque, sobre todo frente a hechos sociales, el lector suele confundir lo uno con lo otro acusando de apoyar hechos, acontecimientos o sucesos cuando solo está explicándolos, presentándolos sin tomar partido, estar de acuerdo o justificarlos. Suele suceder en las ciencias sociales con patologías como la delincuencia o el desempeño de funciones de los alcaldes, dos temas recurrentes y vigentes para los columnistas. En la primera, describirla cómo opera y señalar las causas que la producen, advirtiendo su origen en las condiciones reales de vida de la población, no significa justificarla, estar de acuerdo con ella, aceptarla como irremediable o cosas parecidas. Sin embargo, no faltan quienes, y lo digo por experiencia de años, señalan al sociólogo de alcahuete por compartirla, hasta enemistarse con él por ser un peligro para la patria. Así no falten analistas que la justifiquen políticamente como manifestación de contradicciones sociales, basados en la exaltación de los factores positivos de todo conflicto. Y en el segundo ejemplo para hacer más pesado este escrito, recordarles funciones y mostrar objetivamente promesas incumplidos por los administradores del Estado, tampoco es ofenderlos, satanizarlos o lapidarlos; es simplemente decir las cosas como se presentan y nada más; el juicio moral que el columnista o los ciudadanos hagan es otra cosa. Porque el comentarista público también tiene todo el derecho a combinar explicación con opinión valorativa; así, decir que la ciudad está más llena de huecos que un queso suizo, que los conductores ya no ruedan sino que saltan y que durante muchos años la ciudad tapó los huecos no con asfalto sino con sobornos, combina explicación y justificación, con algo de hipérbole y humor que tampoco sobran.

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Autor: Libardo León Guarín
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