miércoles, 28 octubre 2020
miércoles 22 de julio de 2020 - 12:00 AM

20 de julio, día de la independencia

Aquí un muérgano les roba los ahorros a las gentes y no le pasa nada, luego por vencimiento de términos sale a disfrutar de lo que le quitaron a los demás. Y si son los billones del Estado no se diga...
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Es lo que se supone celebramos el pasado lunes, donde percibimos que hemos perdido muchas de nuestras libertades, y todo porque un bichito está dando guerra en el mundo, acabando con la independencia de muchos.

Sentimos que este 20 de julio nos fue extraño, una triste instalación del Congreso, que pasó sin pena ni gloria, tal vez como lo ha sido su gestión donde han pasado desapercibidos como un poder del Estado.

Sí, se inicia una nueva tarea legislativa, tal vez la más importante de su gestión parlamentaria; el país necesita urgente una reforma a la justicia, porque las instituciones se desbaratan por la inexistencia de ella, no puede haber orden institucional, si la impunidad reinante sigue haciendo su agosto. El país no puede seguir inmerso en la corrupción sin que nada pase. Aquí en cualquier parte que se ponga el dedo se hunde, por la podredumbre que hay debajo de ella.

Seguramente se tendrá que hablar de una nueva reforma tributaria, esto es inaudito, porque no se trata de cobrar más, se trata de proteger lo que se recibe e ir en busca de quienes evaden. No es que no alcance, es que lo que se incrementa es mucho menor de lo que se extravía a los bolsillos de los avivatos. El país puede ser incentivado a producir, eso genera mayores ingresos y lo más importante generar más empleo. Lo que se roban siempre he dicho es el dinero de los pobres.

Aquí un muérgano les roba los ahorros a las gentes y no le pasa nada, luego por vencimiento de términos sale a disfrutar de lo que le quitaron a los demás. Y si son los billones del Estado no se diga, una temporadita de casa por cárcel, pero el Estado no va por los dineros que se embolsaron, sino, ¿qué pasó con los dineros del Distrito de Bogotá, de los millones de Odebrecht, de los Reficar y ahora de la planta de biodiésel sin terminar.

¿Dónde están esos delincuentes de cuello blanco? Las ías no funcionan, ¡qué vergüenza!

Luis Ernesto Ruiz
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