Lunes 19 de Marzo de 2018 - 12:01 AM

La política “admirable”

Comparta este artículo ›

Columnista: Luis Fernando Rueda

Hace 12 años, cuando José Obdulio Gaviria paseaba por la Casa de Nariño en una condición más parecida a la de ser un “alter ego” de su jefe, el entonces presidente Álvaro Uribe Vélez, soltó una de esas frases propias de esa doctrina que ilumina todo lo que lo rodea: “estamos ante un Congreso admirable”, espetó el entonces asesor presidencial luego de que la reelección volvió a revivir en la política colombiana.

Ya sabemos el daño tan grave que le causó al país esa decisión.

Yo no sé qué tanto caso hacemos a la avalancha informativa, que por medios de comunicación y redes sociales intenta hacer pedagogía electoral, pero me aventuro a afirmar que más bien poco tirando a nada. La muestra es que los nuevos congresistas santandereanos, salvo la refrescante figura de Leonidas Gómez Gómez en el Senado y la “sorpresa” de Edwin Fabián Díaz Plata en la Cámara, se eligieron gracias al poder que todavía tienen las maquinarias del voto amarradopor encima del esperanzador voto de opinión.

Y esa es nuestra desgracia. Los pocos terminan escogiendo por los muchos. ¿En serio nos creemos el cuento de que hubo la tal renovación? Los clanes familiares, los “cambiazos” para legislar en “cuerpo ajeno”, las alianzas tenebrosas y el delfinazgo siguen estando presentes en cualquier proceso electoral. Cómo explica uno entonces que el hijo de un exsenador, condenado por concusión, resulte elegido con los votos de la microempresa electoral de su padre. O el también hijo de un exgobernador condenado por parapolítica termine con la novena votación más alta de su partido, Cambio Radical, al Senado. O la esposa de un sagaz y controvertido político local -que le tiene ganas a ser alcalde o gobernador- sea elegida con la mayor votación Liberal en el departamento para la Cámara.

No hay que perder de vista, mientras nos sumergimos en la filigrana electoral para las presidenciales del 27 de mayo, las sumas, restas y adhesiones -lo que suelen llamar los analistas como la “dinámica” política- en el poder local. No disimulan, faltando dos años, el ruido que producen sus manos al frotar.

Publicidad
Autor: Luis Fernando Rueda
Este artículo obedece a la opinión del columnista. Vanguardia Liberal no responde por los puntos de vista que allí se expresen.
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.