miércoles, 08 diciembre 2021
lunes 06 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

Deskaren Abudinen

con todo el desparpajo y el descaro, la ministra de las TIC, la señora Deskaren Abudinen, leyó su libreto a grito herido, y hasta prometió iniciar un proceso en contra de quienes tuvieron la osadía de convocarla.
Escuchar este artículo
Image
Columna de
Marcela Pabón

Antes, un ministro prefería renunciar cuando se lo cuestionaba, para evitar que se pusieran en tela de juicio su honra y su dignidad. Lo que llaman “hacerse a un lado”; y la investigación le daría o no la razón. Después, robar se hizo tan común y hasta tan popular en la política, que la respuesta a una acusación no pasaba de un rubor del acusado, y la subsiguiente “investigación exhaustiva”, que nunca llegaba a esclarecimiento alguno.

Hoy es peor. Como un jugador de fútbol que ha levantado a pata a un rival, y el árbitro le sale a deber por pitarle la falta: el jugador, furioso, grita y manotea, y frente a las pruebas del iluminante VAR, patalea y jode, y hasta le zampa su trompada al árbitro, por atreverse a llevarle la contraria. Así pasa también cuando aparece mágicamente algún agente de tránsito y quiere levantarle un comparendo al que acaba de pasarse un pare o está parqueado en zona prohibida; el conductor se lo traga a gritos e insultos.

Lo mismo ocurrió en el Senado: con todo el desparpajo y el descaro, la ministra de las TIC, la señora Deskaren Abudinen, leyó su libreto a grito herido, y hasta prometió iniciar un proceso en contra de quienes tuvieron la osadía de convocarla. Y llegó pisando duro, como gallo basto, porque sabía (y sabe) que, así como las mulas se buscan para rascarse, la corrupción en este país es todo un sistema, que cobija a una mayoría aplastante en el Congreso, y que puede estar tranquila cuantas veces quiera, porque nada le pasará.

La señora Deskaren sacó pecho por eso que ella y los suyos llaman “amor por la patria”, pero que muchos de nosotros, los que no tenemos la dicha de ser clasificados por ellos mismos como “gente de bien”, hemos podido entender. Hasta ahora vamos entendiendo que “patria” significa “poder y dinero”, o algo así. Pero lo que sí tenemos muy claro es que mientras la mayoría del Congreso se amanguale para que se sigan robando el erario, los colombianos seguiremos igual de jodidos, y hasta más.

Puno ardila
Suscríbete
Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Lea también