miércoles, 08 diciembre 2021
lunes 06 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

Nuevamente el IDESAN bajo la lupa

Una sociedad que requiera vigilar a sus funcionarios con cámaras para que sientan la obligación de ejercer sus labores bajo el principio básico de la transparencia, indica un franco deterioro ético en el manejo de lo público
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Columna de
Marcela Pabón

No cesan las controversias surgidas en el marco del proceso licitatorio tramitado por el IDESAN para la construcción de la doble calzada La Virgen la Cemento, por cerca de 104 mil millones de pesos.

Como breve recuento de lo sucedido, se tiene que el IDESAN recibió 34 propuestas en total, las cuales, en su mayoría fueron calificadas con “no cumple” a través de maniobras irregulares, que al hacerse públicas, llevaron a la entidad a revocar la evaluación de las propuestas y suspender el proceso.

Ahora, se ha conocido también que tres funcionarios que figuraban como firmantes en calidad de integrantes del equipo evaluador de las propuestas, han manifestado que nunca se les notificó sobre el asunto, ni actuaron como evaluadores en el proceso, razón por la cual, el documento de evaluación publicado por el IDESAN, contiene presuntamente, información falsa.

Esto, aunado a otros fuertes cuestionamientos a la forma como se ha manejado el proceso licitatorio, conllevó a que el INVIAS, entidad aval del proyecto, informara sobre la decisión de tomar acciones correctivas para sanear el proceso y designar un nuevo comité evaluador de propuestas, el cual, de acuerdo con lo manifestado por el director del INVIAS, deberá realizar sus funciones en una sala con vigilancia continua a través de cámaras de seguridad.

Una sociedad que requiera vigilar a sus funcionarios con cámaras para que sientan la obligación de ejercer sus labores bajo el principio básico de la transparencia, indica un franco deterioro ético en el manejo de lo público, una falta absoluta de confianza en la institucionalidad y sobre todo, la materialización de una sentida frustración social en el proceso de construcción de país, desde una función pública comprometida con la satisfacción de las necesidades colectivas y no desde la visión ambiciosa y abusiva basada en el favorecimiento de intereses particulares de unos pocos.

Mientras desde la sociedad civil se pide integridad y transparencia en la inversión pública, la corrupción en Santander sigue menoscabando el desarrollo regional, acrecentando paulatinamente las brechas de pobreza y desigualdad. El nefasto manejo del proceso licitatorio del IDESAN perjudica directamente el progreso social y económico de la ciudad, que ya debería tener esta importante obra vial en ejecución.

marcela pabón
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