martes, 06 diciembre 2022
sábado 24 de septiembre de 2022 - 12:00 AM

La Derecha populista en Inglaterra

El cambio de rey en Inglaterra, con todas las fastuosas, costosas e inútiles ceremonias de despedida a una reina amable y querida pero símbolo de una monarquía obsoleta, eclipsó un cambio mucho más importante para el Reino Unido: el reemplazo del desprestigiado primer ministro Boris Johnson por una política conservadora, Liz Truss, que quiere ser la heredera de la señora Tatcher aplicando un populismo de derecha que, según los expertos, pueden agravar la ya precaria situación económica y social de ese país.

La situación económica de Inglaterra es la de un enfermo grave y el diagnóstico es “estanflación”, es decir la mezcla de estancamiento con inflación: el Bank of England ha declarado oficialmente que el país está en recesión, pues lleva dos trimestres continuos de caída del PIB. Pero al mismo tiempo la inflación se ha acelerado hasta el 10%, una de la más altas en los países desarrollados, y el mismo Banco subió sus tasas de interés esta semana en 0.5% llevándola a los niveles más altos desde el principio de siglo.

A pesar de ser un productor y exportador de petróleo, la estanflación de Inglaterra es peor que la de otros países a causa del Brexit, su separación de la Unión Europea, que generó problemas en la oferta de alimentos y materias primas y afectó las exportaciones.

En las finanzas públicas, el déficit fiscal se ha reducido un poco hasta el 4% del PIB, pero la deuda pública equivale al 96% del PIB, casi el doble de lo que permitiría en Colombia la regla fiscal. En el frente externo, el déficit gemelo de la Balanza de Pagos es también peor que el de Colombia, llegando al 8.3% del PIB.

Ante esta situación se esperaría que un partido conservador siguiera la línea ortodoxa, pidiera al banco central que elevara más las tasas de interés y adoptara severas medidas de ajuste fiscal para reducir el déficit y la deuda pública. Sin embargo la señora Truss presentó esta semana un paquete de medidas para tratar de estimular el crecimiento aumentando el déficit fiscal bajando impuestos, sobre todo a los más ricos.

Por ejemplo, reversar la decisión del gobierno anterior de aumentar la tarifa a las empresas del 19% al 25%; bajar la tasa máxima de las personas naturales de 45% a 40% y el impuesto de timbre a las compras de venta raíz. Se estima que estos recortes van a aumentar en un 30% las necesidades de financiación del gobierno y, por supuesto, la deuda pública.

Este populismo de derecha revive las ideas nunca comprobadas de Reagan y la Tatcher de que la rebaja de impuestos crea crecimiento y empleo, y han sido recibidas con mucho escepticismo y fuertes críticas por la mayoría de los analistas que han llegado a calificarlas de ruinosas. Es tal la desconfianza de los mercados frente a este paquete que la libra esterlina se devaluó 5% en una semana, acercándose a la paridad con el dólar.

Mauricio Cabrera
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