jueves, 18 agosto 2022
sábado 25 de junio de 2022 - 12:00 AM

Los 100 primeros días

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Uno de los primeros retos que debe enfrentar todo nuevo presidente es no dejar que se frustren las esperanzas que despertó en la población. Este desafío es todavía más grande para el presidente Petro pues sus votantes esperan que su gobierno sea la oportunidad para superar el hambre y la pobreza, para tener empleos decentes, para que sus hijos puedan tener una educación de calidad, para tener asegurada una vejez digna.

Con la elección de Gustavo Petro y Francia Márquez, el 7 de agosto no solo habrá caras nuevas en los carros oficiales, sino que mucha gente sentirá que Colombia es un país distinto y que sus ilusiones y esperanzas se han cumplido.

Pero el 7 de agosto muy pocas cosas habrán cambiado en Colombia. Muchas madres seguirán viendo a sus hijos acostarse con hambre, los afros del pacífico colombiano seguirán tan excluidos como el día anterior y en los cinturones de miseria los jóvenes seguirán sin oportunidad.

Las grandes reformas anunciadas por el presidente electo -la tributaria, la de la salud y la pensional- no se pueden adoptar por decreto sino que deben ser presentadas en el Congreso en un trámite que demora por lo menos hasta el fin de año. Además, en el caso de la tributaria, el mayor recaudo esperado para financiar los programas sociales solo se empezará a recibir un año después.

Una dificultad adicional que enfrentará el nuevo gobierno es el contexto nacional e internacional. En lo nacional la herencia que se recibe del actual gobierno por factores como la inflación desbordada, el enorme hueco fiscal, la demora en ajustar el precio de la gasolina o el déficit de la balanza de pagos, imponen severas restricciones financieras.

En lo internacional, factores como el impacto económico de la guerra de Ucrania y la subida de tasas de interés de los bancos centrales para combatir la inflación, han elevado las posibilidades de una recesión global que frenaría el crecimiento de la economía colombiana, agravando los problemas de pobreza y desempleo. Además, se disminuirían los flujos de capitales hacia los países emergentes, haciendo que Colombia tenga menos recursos para cubrir su enorme déficit externo, y se presione una mayor devaluación.

Por todo esto una de las tareas inmediatas del equipo del nuevo gobierno es tener un diagnóstico muy claro de la situación que recibe y diseñar planes que pueda ejecutar en los primeros 100 días como por ejemplo planes de empleo de emergencia o programas comunitarios de alimentación para aliviar el hambre en la población en extrema pobreza.

Mauricio Cabrera
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