martes, 27 octubre 2020
miércoles 29 de julio de 2020 - 12:00 AM

El daño está hecho, ¿y ahora qué?

El emprendimiento social debe dejar de ser un esfuerzo aislado del liderazgo corporativo, conectarse con los ODS y, finalmente se deben crear nuevas formas de financiar estas ideas
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Columna de
Óscar Rey Vesga

El desempleo llega a cifras récord, decrecimiento económico y cierre generalizado de negocios en casi todas las industrias es el panorama actual. Hay daños aún no cuantificados en lo social, político y por supuesto, económico. Y esto no es de Colombia, no es de un sector político, no afecta solo a una parte de la población, lo está viviendo el mundo entero. Así lo expresó recientemente António Guterres, secretario general de la ONU a través de sus comunicados.

Cuando el mundo venía cosechando triunfos para acabar con la pobreza, proteger el planeta y buscar la prosperidad del mundo, declaración de todos los estados miembros de las Naciones Unidas para 2030, Guterres levanta las alarmas al ver que será imposible alcanzar, de no darse cambios radicales, los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) que el organismo publicó desde 2015. En sus dos versiones anteriores, los objetivos planteados por este grupo de naciones se habían alcanzado con creces.

Catalyst 2030 es un movimiento, lanzado el pasado enero en el marco del World Economic Forum en Davos, conformado por miles de agentes sociales de cambio dedicados a trabajar para alcanzar las metas de desarrollo sostenible 2030. El movimiento acaba de publicar un documento con cuatro poderosas recomendaciones en donde, debido al COVID-19, buscan acelerar su misión. Los líderes (regionales, nacionales o mundiales) deben comprometerse con un cambio al sistema actual de la mano de “emprendedores sociales”, asegurando buscar acabar con las injusticias sociales, utilizando información técnica, medible y cuantificable. Debe garantizarse que los emprendedores sociales, con modelos probados y con la confianza de múltiples grupos de interés, deben ser escuchados y valorados en el nivel más alto de organizaciones y gobiernos. El emprendimiento social debe dejar de ser un esfuerzo aislado del liderazgo corporativo, conectarse con los ODS y, finalmente se deben crear nuevas formas de financiar estas ideas, utilizando nuevas tecnologías que proporcionen trabajo decente, equitativo y ambientalmente responsable.

Si estamos en la posición de hacerlo, tenemos la obligación social y moral de ayudar a construir un mejor mundo.

Óscar Mauricio Rey
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