martes, 18 enero 2022
miércoles 08 de diciembre de 2021 - 12:00 AM

La nueva “experiencia” de empleado

La experiencia del empleado, esos momentos que para este son importantes, más allá de un evento cursi, se convierten en la punta de lanza del mundo laboral que esperábamos después de la pandemia.
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Columna de
Óscar Rey Vesga

Muchos empleados volvieron, tristemente, a lo mismo de antes mientras que otros decidieron trabajar desde casa, algunos inclusive remotamente desde otros países. Las compañías más innovadoras buscan ahora modelos híbridos alineando expectativas de los empleadores con necesidades, intereses y preocupaciones de los empleados. Es lo que recientemente se ha llamado “Experiencia del empleado”. Así como hace una década se habló de la experiencia del cliente, ahora llega esta como factor diferenciador y generador de potencia en las organizaciones. Un modelo más inspirador, colaborativo y centrado en crear una experiencia significativa y agradable para el trabajador.

Serán aquellas organizaciones que desarrollan experiencias auténticas y personalizadas las que fortalecerán el “propósito” de los empleados, elevando el desempeño de todos. El trabajador de hoy quiere sentir que su labor es reconocida, que sus responsabilidades son claras y que tiene múltiples oportunidades para aprender y crecer. Quieren que su propósito personal, que poco a poco se convierte en elemento fundamental de la felicidad, se alinee con el de su organización en donde además, el espacio de trabajo físico y digital pueda brindar flexibilidad para alcanzar el equilibrio personal y laboral.

Esto no es filosofía “barata”, es un proceso sistemático de cambio en donde los trabajadores se deben valorar en el sentido más amplio, reconociendo etapas de la vida, situaciones personales e inclusive personalidad. Los expertos plantean un proceso que inicia con una evaluación de necesidades basadas en datos, con herramientas de evaluación sin sesgo o intereses individuales; posteriormente se construyen las rutas personalizadas de cada uno de los empleados para que finalmente, los datos y evaluaciones recogidas permitan medir el impacto financiero pues la solución ya no es simplemente pagar más.

En conclusión, ahora más que nunca, el empleado no es aquel al que se le paga por trabajar. Ellos evalúan muy bien en dónde y por qué trabajan. La experiencia del empleado, esos momentos que para este son importantes, más allá de un evento cursi, se convierten en la punta de lanza del mundo laboral que esperábamos después de la pandemia.

Óscar Mauricio Rey
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