miércoles, 28 octubre 2020
miércoles 19 de agosto de 2020 - 12:00 AM

La única solución: economía circular

Finalmente, los ciudadanos podremos utilizar menos el carro, viajar menos en avión, comprar productos reciclados o reutilizables y asegurar menos desperdicios.
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Columna de
Óscar Rey Vesga

El estándar económico del mundo actual es muy simple: extraer, producir, usar y botar hasta que no haya más. Así funcionan industrias como tecnología, vehículos, combustible, ropa, construcción, alimentación y muchas otras, en lo que los expertos economistas llaman “economía lineal”. El modelo funciona pues genera resultados económicos en el corto plazo, sin mayor interés por medir el bienestar humano o el impacto de largo plazo, sin embargo, la pandemia nos ha mostrado que tan poco preparados estábamos, especialmente en Latinoamérica, para enfrentar una crisis. Es vital empezar a trabajar en diseñar estrategias de recuperación económica que incorporen elementos de economía circular, recordando que Latinoamérica tiene más del 50% de la biodiversidad del planeta.

El principio fundamental de la economía circular es la utilización de los residuos de unos como materia prima de otros, buscando reducir tanto la generación de residuos como la extracción de nuevas materias primas, contribuyendo además con los Objetivos de Desarrollo Sostenible de Naciones Unidas. El premio nobel Joseph Stiglitz, junto a Nicholas Stern, entre otros famosos economistas plantean que el daño ambiental es como el Covid-19, solo que va más lento y es mucho más grave, por lo que plantean vías de solución para gobiernos, empresas y nos invitan a tomar acción.

Los Gobiernos deben generar paquetes de ayuda a quienes hagan inversión en infraestructura sostenible, eficiencia en construcciones, así como investigación y desarrollo en tecnologías limpias. Tienen además la obligación de invertir en educación para frenar el desempleo causado por el COVID-19. Paralelamente, el mundo empresarial debe hacer de los productos sostenibles una norma que se empieza a vivir en distintos países en Latinoamérica. En Guatemala los jeans desechados son convertidos en fibra para hilar; estos mismos residuos son convertidos en paneles aislantes para la construcción en Chile; mientras en México, fabrican plástico con cáscara de naranja. Finalmente, los ciudadanos podremos utilizar menos el carro, viajar menos en avión, comprar productos reciclados o reutilizables y asegurar menos desperdicios.

¡Lo que para unos es basura para otros es materia prima!

Óscar Mauricio Rey
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