lunes, 30 enero 2023
lunes 05 de diciembre de 2022 - 12:00 AM

Educación: no leo ni escribo

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Columna de
Puno Ardila

Algunos punticos para terminar —subrayó el profesor Bernardino. Por supuesto que los estudiantes tienen mil formas de enterarse de todo, con tantos medios como hay hoy, diferentes de la lectura, pero se necesita la lectura para la reflexión y para el pensamiento abstracto; con dibujitos y con memes ni con simulación se va a llegar al pensamiento abstracto. Lo oral-icónico no puede remplazar la lectura y la escritura.

En las aulas no necesitamos opinadores; necesitamos analistas. Estamos acostumbrados a que se hable de “opinión”, cuando realmente se trata de lo primero que se viene a la boca, sin que haya respaldo de un plan, algo organizado, argumentos y lecturas previas para poder analizar. Una persona que “opina” es alguien con gran capacidad de lectura y gran cantidad de información cualificada. No se puede —por ejemplo—ser crítico de arte, si se ha formado viendo películas comerciales, telenovelas y series, siguiendo el Factor X y teniendo como puntos de referencia a “influenciadores” con tan bajo perfil cultural.

Cada vez son más raros los cuadernos; está bien que tengan pantallazos del tablero y que puedan escribir en otros “soportes”, como diría Gilberto Bello, pero el hecho es que no escriben, así no vuelvan a leer los apuntes (eso no siempre es necesario).

Ayer, en clase, alguien estaba tomando apuntes ¡en un teléfono! ¿Qué se puede copiar en un teléfono?

Es extraordinaria la vulgaridad y la ramplonería, y no lo digo por moralismo; es por la pobreza del lenguaje. ¡Los muchachos no tienen léxico!

Nosotros buscábamos en un “diccionario escolar” cada palabra. Hoy tienen Google, plataformas idiomáticas y etimológicas, aplicaciones del diccionario, lo que usted quiera; pero están leyendo un texto, y no buscan las palabras que desconocen.

Vean ustedes que nosotros tuvimos varios elementos formadores; por ejemplo, los mapas y la poesía —a pesar de lo rústico de nuestro pueblo—, y fíjense que, así fuera Benedetti, estábamos buscando poesía todo el tiempo, y después encontramos a Octavio Paz, Kazantzakis...

En cambio, los muchachos hoy no leen absolutamente nada de poesía, ni de grafitis siquiera, ni un contrato de arrendamiento; solo reguetón.

Puno ardila
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