viernes, 18 septiembre 2020
viernes 07 de agosto de 2020 - 12:00 AM

Confinamiento total

Es verdad que la economía sufre en razón a la ausencia de flujo de capital, pero no menos cierto es que mientras nos aceche la posibilidad de contagio, este daño será cada vez mayor.
Escuchar este artículo

Luego de más de cien días de confinamiento parcial sin haber logrado el pico de infección en esta situación pandémica, incrementándose a diario el número de fallecidos por Covid-19, ha llegado la hora de pensar en medidas extremas que permitan disminuir el número de afectados y superar la crisis que nos aqueja hoy día. Recientemente el reconocido epidemiólogo Robert Redfield planteó que, si la comunidad entera usara tapabocas por ocho semanas, existirían altas posibilidades de superar la pandemia. En nuestro país, donde acostumbramos a evadir el cumplimiento de las normas más elementales, es necesario optar por la imposición de medidas drásticas a partir de las cuales se logre ejercer un control adecuado.

Acreditado está que la ausencia de contacto alguno impide que el virus se propague, pero qué difícil ha sido que comprendamos esto. En la calle encontramos personas que por necesidad o por gusto, desacatan medidas básicas y ponen en riesgo a todos los habitantes.

Así, pues, el panorama nos invita a pensar si una medida extrema (sin excepciones, por supuesto) es viable a efectos de erradicar el mal que nos aqueja. Restringir el ingreso y la salida de personas en determinados territorios durante un periodo de cuatro semanas, puede ser una opción. El periodo de confinamiento se ha extendido de manera ininterrumpida desde el 21 de marzo, y seguramente se mantendrá esta medida hasta tanto el número de infectados no disminuya. Por esto, estimo que es más apropiado tomar medidas extremas pero durante un lapso más corto. Así se lograrían detectar focos de infección, tomar correctivos, y evitar la constante propagación del virus. Claramente, esta medida requiere de la articulación de todos los estamentos y entes territoriales, donde se implementen protocolos efectivos que puedan ser controlados y verificados.

Es verdad que la economía sufre en razón a la ausencia de flujo de capital, pero no menos cierto es que mientras nos aceche la posibilidad de contagio, este daño será cada vez mayor. La única “enfermedad” que se cura con el tiempo, es la juventud, esa que estamos perdiendo entre medidas inanes y poco efectivas.

RODRIGO J. PARADA
Elija a Vanguardia como su fuente de información preferida en Google Noticias aquí.
Publicado por

Etiquetas

Lea también
Comentarios
Comente con Facebook
Vanguardia no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.