Domingo 23 de Abril de 2017 - 12:01 AM

Sesgos inconvenientes

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Columnista: Rudolf Hommes

La derecha está mucho mejor preparada que los partidos de centro y de izquierda para el debate electoral que se avecina. Esto no debiera sorprender a nadie, pero lo que es increíble es que la victoria del No en el plebiscito no haya inducido un cambio de estrategia de los partidos que apoyan al gobierno o de los de izquierda, para evitar que la derecha les tome mayor ventaja en su capacidad de administrar o manipular las preferencias del público.

La victoria del NO dio lugar a confesiones de los estrategas electorales del Centro Democrático que revelaron que se utilizaron muchas de la prácticas que le han permitido al partido Republicano arrebatarles las mayorías en el Congreso a los demócratas en Estados Unidos y que a finales de 2016 llevaron a Trump a la presidencia. Esas prácticas, algunas de ellas descaradamente deshonestas, persuadieron a una exigua mayoría a votar en contra del acuerdo de paz.

La campaña que adelanta la derecha contra la paz es otro caso modelo que parece sacado del libro Pensar Rápido, Pensar Despacio de Daniel Kahnemann, premio Nobel de Economía, un tratado sobre la irracionalidad de las decisiones derivada de fallas en la intuición. De esa investigación han surgido técnicas que se utilizan para inducir a la gente a votar en contra de lo que le conviene, en este caso la paz.

Se explotan fallas y sesgos humanos como la inclinación a sobrevalorar lo que ya se tiene que opera a favor del status quo en contra del cambio; la tendencia a darle más importancia a la posibilidad de perder que a la de ganar; pensar que cuando algo aparece más frecuentemente en las noticias es mayor el peligro de que ocurra (el temor a las Farc es desproporcionado y cuesta trabajo sacudirlo por la frecuencia con la que reaparece en los medios). La gente tiende también a lamentar más lo que puede suceder como resultado de una acción (negociar un acuerdo de paz) que lo que puede ocurrir por omisión (la continuidad del conflicto). En general, no somos buenos jueces de lo que nos conviene y somos presa fácil de los manipuladores profesionales.

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Autor: Rudolf Hommes
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