Viernes 29 de Diciembre de 2017 - 12:01 AM

Tabarnia lliure

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Columnista: Santiago Gomez

Barcelona is not Catalonia, pero Catalonia is not Spain: una jugada dialéctica inteligente de las mayorías urbanas frente al separatismo principalmente rural de Girona y Lleida. Pero más allá de un simple lema, es una estrategia argumentativa que políticamente tiene un fuerte impacto, básicamente porque pone en evidencia que los argumentos económicos de esa Cataluña que añora ser país son cuestionables y contradicen las realidades regionales, evidencia que las intenciones independentistas solo se soportan en nostalgias de una identidad diferenciada y no en realidades económicas, a pesar de que la campaña que movilizó un flujo importante de votos contra Madrid se soportó en esas falacias financieras.

La realidad, dicen los líderes de Tabarnia –la pretendida nueva autonomía compuesta por Barcelona y Tarragona donde el voto contra la independencia ganó- es que Barcelona paga el 89% de los impuestos de Cataluña y que la Generalitat solo retorna un 64%. Mientras en Barcelona se reinvierten 115 euros por habitante, en Cataluña fuera de Tabarnia se gastan 179, lo que representa un motivo más para separarse de los separatistas. Además, se invierte un 36% menos en Barcelona y Tarragona que en Girona y Lleida, a pesar de que los primeros aportan más que los segundos a las finanzas autonómicas. Adicionalmente, argumentan los constitucionalistas catalanes, el déficit de Barcelona con Cataluña es superior al de Cataluña con España, por lo que el argumento económico de que por ello Catalonia is not Spain es tan válido –o inválido- como el de Tabarnia is not Catalonia.

Tabarnia se constituye así en el imaginario de una región con la mayor densidad poblacional de Cataluña, los mayores índices de relacionamiento comercial con el resto de España y Europa, orgullosamente bilingüista, mayor renta per cápita y un 20 puntos más de votos no separatistas.

Entre bromas, pero en serio, se propuso un referendo separatista de Tabarnia para 2019, pero lo importante es que los independentistas reflexionen sobre sus motivaciones, porque si siguen siendo las económicas, no tendrán argumentos para evitar que Barcelona y Tarragona los dejen aún más aislados de lo que políticamente están hoy.

¡Tabarnia lliure!

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Autor: Santiago Gomez
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