martes, 19 octubre 2021
jueves 16 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

La piel de los caminos

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Columna de
Sergio Rangel

El ingeniero Ignacio Pérez Cadena, amigo de la naturaleza y primer navegante a vela en Topocoro, me envía una joya, el video del camino de Lengerke, tramo de Zapatoca-S. Vicente. Va acompañado de uno de sus hijos y dos fieles perros. Un día lluvioso, y el camino empedrado húmedo y resbaladizo, aparece adentrándose como una serpiente a través de la selva. Solamente falta el silbido de una flecha disparada desde las sombras por un indio Yariguí en defensa de sus soledades.

Algo de historia del Gran Santander. Conformado por lo que hoy son Norte de Santander y Santander. Historia contada a tijeretazos. Era el más grande productor de café de Colombia. Corría el año de 1899. El gobierno Nacional decide elevar los fletes en los barcos que prestan el servicio por el Rio magdalena, lo que causó el descontento de exportadores, y otros problemas de orden político. El Doctor Pablo Emilio Villar, médico quien jamás había empuñado un arma, fue el encargado de dar el grito de guerra en la madrugada del 18 de Octubre de 1899. Improvisados batallones marcharon hacia la Mesa de los Santos, a reunirse con otros descontentos que marchaban hacia Santander a engrosar la rebelión liberal. Como un reguero de pólvora se incendió el país con derrotas y triunfos de ambas partes, hasta que cansados de matar se firmó una paz con intervención de los EU, en un acorazado de guerra, que como consecuencia trajo la pérdida de Panamá, la “joya de la corona” colombiana.

Años más tarde llega a la Presidencia el General Rafael Reyes hábil estratega militar, quien consideró necesario dividir en dos al gran Santander, para debilitar su poder político y militar, ya que en su territorio se iniciaron 16 levantamientos que perturbaron la paz del país. Cierta o no esta apreciación del general Reyes, había una hostilidad en el país contra los santandereanos por el talante radical, rudo, franco y pedregoso de su habla, (pero jamás políticos ladrones).

Algo que incomoda todavía. El petróleo y pavimento se sacó para el país que avanzaba, de Barrancabermeja por una trocha de barrizales y precipicios. Hoy es la misma trocha. Pasemos al siglo XXI. El escritor e Historiador Eduardo Durán Gómez me da a conocer una carta dirigida a la ministra de transporte sobre la necesidad de la vía de doble calzada, motor del desarrollo de la Región Oriental creada por la Constitución del 91. La respuesta, quizás por no incluir en ella políticos corruptos, es la reducción de las vías a un solo carril. Regrese el comercio con Venezuela en el futuro, o se agrave el orden público, las vías en la región oriental lo definen todo.

sergio rangel
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