Lunes 08 de Octubre de 2018 - 12:01 AM

La corrupción a nivel municipal

Comparta este artículo ›

El informe de la Unidad Investigativa de Vanguardia Liberal publicado en el día de ayer, pone en evidencia que de nada sirven los casi doce millones de votos obtenidos en el referendo contra la corrupción, el “rasgarse las vestiduras” a través de medios de comunicación hecho por políticos y voceros de partidos y movimientos políticos, los proyectos anticorrupción presentados por el Gobierno y por varios partidos políticos, si las “roscas”, clanes familiares y políticos que manipulan la política en los municipios y llevan a cabo triquiñuelas para enriquecer sus patrimonios privados, siguen teniendo a sus jefes de congresistas y siguen siendo estos quienes determinan el contenido de las leyes anticorrupción.

Ese es drama de la lucha anticorrupción en Colombia: la clase política que tiene asiento en el Congreso se apoderó de las administraciones municipales y departamentales para distribuir entre sus clanes familiares y amigotes incondicionales los cargos públicos, los contratos estatales, las órdenes de prestación de servicios (OPS), para favorecer a sus “clientes”, y a través de concejales, ediles, diputados, alcaldes y gobernadores, “reinan” en entidades estatales del orden municipal y regional.

En Colombia la clase política nacional, para retroalimentar la corrupción, trasladó a los municipios, departamentos y entidades estatales del orden regional la corrupción que tiene invadido al sistema político.

Ejemplo de eso es lo que pasa en las CAR. Si no se produce una reforma profunda de ellas, que abarque todos sus niveles de funcionarios, a los órganos que eligen a sus directores, las políticas de incorporación de funcionarios, su régimen de contratación, etc., seguirá reinando en ellas la corrupción.

Es prioritario el adoptar nuevas reglas de juego para acceder al poder local y regional, como expresa Jaime Castro.

Lo que ocurre en Santander demuestra que es un imperativo categórico el expedir una reforma política territorial. Mientras ello no se haga, podemos llevar a cabo muchos referendos en los que voten a favor de lo propuesto el doble de colombianos que esta vez lo hizo y todo seguirá igual. El diablo está en los detalles.

Y los detalles son lo que ocurre en los municipios y en los departamentos, en la forma como cumplen con las funciones que se le dieron para descentralizar la administración y democratizar la vida pública local y regional.

Publicidad

Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
Vanguardia Liberal no se hace responsable por las opiniones emitidas en este espacio. Los comentarios que aquí se publican son responsabilidad del usuario que los ha escrito. Vanguardia Liberal se reserva el derecho de eliminar aquellos que utilicen un lenguaje soez, que ataquen a otras personas o sean publicidad de cualquier tipo.

Comentarios