Miércoles 10 de Octubre de 2018 - 12:01 AM

Fracasó el proceso de resocialización de menores

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Las imágenes son dolorosas e impactantes: decenas de menores de edad, en ropa interior, están tendidos boca abajo en el piso, mientras un policía golpea con un palo a uno de ellos. El menor grita y le pide parar, mientras el Policía lo amenza y le repite que se tienda boca abajo y continúa la golpiza. Se escuchan insultos aparentemente de otros agentes que alientan la golpiza, mientras el menor pide que paren. A su lado se observa a otros menores golpeados en la espalda. El hecho ocurrió en el Centro de Responsabilidad Penal para Adolescentes ‘El Redentor’, en Bogotá. En este lugar se encuentran menores que están pagando una pena por haber cometido algún tipo de delito cuya sanción es la privación de la libertad. Por restos hechos, siete uniformados fueron separados del cargo mientras se adelantan las investigaciones. Inmediatamente la Procuraduría y la Fiscalía iniciaron las respectivas investigaciones. Este hecho muestra una realidad en el país: los sistemas de rehabilitación de menores infractores fracasaron. Estos centros son concebidos como un lugar en donde debieran adelantarse procesos de rehabilitación de menores que han incurrido en la comisión de un delito. Pero la realidad es otra bien distinta. Los centros de reclusión de menores se convirtieron en una prisión más, donde persisten las problemáticas que suceden en los centros penitenciarios del país: hacinamiento, tráfico de estupefacientes, violaciones a los derechos fundamentales, riñas y un largo etc. Pero cuando esto sucede en un lugar donde quienes están bajo la custodia del Estado son menores, el tema es aún más grave. Se supone que estos lugares de reclusión de menores deben orientar la rehabilitación de los niños infractores, porque se entiende que un menor que sea delincuente es a su vez una víctima, pues la sociedad le ha fallado en su protección, formación y cuidado. Es cierto que quienes están ahí recluidos han cometido un delito, y en este caso específico se confirmó que se había presentado un motín y la reacción de la Policía se dio tras evitar una fuga masiva. Y aunque estos hechos son reprochables, no justifican el exceso de la fuerza contra los menores.

Que este episodio sirva para replantear lo que está sucediendo con la reclusión de menores, pues lejos de que ocurra una rehabilitación y reinserción a la sociedad son lugares donde se afianza su actuar criminal.

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Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
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