Jueves 11 de Octubre de 2018 - 12:01 AM

Veinte años y ninguna solución

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Los habitantes del área metropolitana siguen soportando oleadas de olores ofensivos en sus casas y lugares de trabajo, a cualquier hora del día o de la noche, sencillamente porque se derrumbó buena parte de la celda 4 de El Carrasco, la única que estaba en uso, y rodaron 30 mil toneladas de basura que hoy todavía están expuestas a la intemperie. El lugar es hoy un foco descomunal de contaminación, especialmente para Bucaramanga y Girón.

Y si bien esta es una preocupación mayúscula, que incluye la total incertidumbre sobre lo que serán los próximos años frente al problema de la disposición final de residuos sólidos en la meseta y sus municipios conurbados, cabe preguntarse cómo llegamos a esta situación.

La respuesta la mostró este diario, que el pasado martes publicó un informe en el que se demuestra que los seis alcaldes que han gobernado en la ciudad durante los últimos 20 años tuvieron en sus manos la manera de proceder a tiempo para evitar que llegáramos a esta calamidad, pero no se tomaron las decisiones.

Los alcalde Luis Fernando Cote Peña, Iván Moreno Rojas, Honorio Galvis Aguilar, Fernando Vargas Mendoza, Luis Francisco Bohórquez y Rodolfo Hernández dieron respuestas tardías sobre lo que debíamos tener hoy como solución de mediano o largo plazo en cuanto a recolección y tratamiento de basuras.

Cote Peña hizo muchas referencias al asunto, pero no hubo ninguna acción concreta al respecto; lo mismo ocurrió con Moreno Rojas; Honorio Galvis amenazó con no recibir basura de los demás municipios, pero no lo hizo por cuanto era improcedente la medida; con Vargas Mendoza comenzaron las prórrogas al cierre definitivo ordenado por la justicia, situación que continuó con Bohórquez y Hernández. El actual Alcalde adelantaba una solución moderna, que fue empañada por las denuncias de que uno de sus hijos habría intentado sacar provecho del proceso. En síntesis, desde que el problema de El Carrasco fue declarado una una situación de urgencia, los errores o simplemente la inoperancia han estado a la orden del día. Y todo sigue sin solución.

Entre tanto a la ciudadanía no le queda más que respirar los gases contaminantes de la paquidermia y la incapacidad de las administraciones.

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Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
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