Martes 22 de Febrero de 2011 - 12:01 AM

Acostumbrados a perder y felices

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Los dirigentes del futbol nacional se acostumbraron a perder. Y lo peor, es que parecen estar contentos con la situación.


Sólo así puede entenderse la más reciente decisión de Luis Bedoya, presidente de la Federación Colombiana de Fútbol, de ratificar a Eduardo Lara como Técnico de la Selección Nacional Sub 20, luego de su más reciente y estruendoso fracaso en el torneo Suramericano en Perú.


El pésimo resultado, a pesar de que el entrenador había contado con suficiente tiempo y jugadores para, en teoría, desempeñar un papel digno en el torneo, se suma, además, a las pobres presentaciones en ese mismo campeonato, del equipo colombiano en las versiones de los últimos años.


Pero la afición no se resigna a lo que al parecer, se volvió una costumbre: salir derrotados en las diferentes competiciones internacionales


Competiciones internacionales que incluyen otras copas como la Libertadores de América, en la cual los equipos colombianos han pasado con muchísima pena y poca gloria en las ediciones más recientes.


Es que si la dignidad y el honor deportivo fueran conceptos válidos para la dirigencia del fútbol colombiano, Eduardo Lara ha debido irse inmediatamente terminado el Suramericano en Perú, al demostrar que no está para llevar las riendas de la selección juvenil en el mundial de esa categoría próximo a jugarse precisamente en Colombia.


De hecho, y así lo exige la afición, se debería ser también más estricto con la Selección de Mayores.


Sí. Al equipo más importante del fútbol nacional, que representa al país entero y que, valga recordar, se ha quedado sin ir a los últimos tres mundiales, hay que fijarle metas claras para evitar fracasos como los de la última década.


En otras palabras, a Hernán Darío Gómez, seleccionador nacional, los objetivos se le deben plantear con precisión para evitar lamentos en el futuro.


Es decir, o se hace un buen papel en la próxima Copa América que se llevará a cabo en Argentina, demostrando como mínimo que hay un prospecto de equipo y que existe una idea de juego, o Gómez no conduce al onceno patrio en las eliminatorias para el Mundial de Brasil en 2014. Así de sencillo.


La derrota como filosofía a seguir en el deporte más importante del mundo tiene cansados a los colombianos, que quisieran ver dirigentes menos conformistas en los puestos de mando del fútbol nacional.

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Publicada por: REDACCIÓN EDITORIAL
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