domingo, 04 diciembre 2022
viernes 25 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Bucaramanga se mueve cada vez más lento

Mientras la ciudad crece penosamente en infraestructura, lo hace aceleradamente en número de habitantes y en vehículos circulantes, conformando un conjunto de complejos problemas, uno de los cuales, cada vez más sensible, es el de las calles en mal o pésimo estado

Un estudio de la Universidad Industrial de Santander determinó que el 90% de la capa asfáltica de Bucaramanga superó su vida útil. Esto, en otras palabras, lo que nos está diciendo es que 400 de los cerca de 450 kilómetros de la malla vial que usamos está deteriorada o a punto de dañarse, dependiendo de la intensidad del uso que se le dé y, por el crecimiento acelerado de vehículos en el área metropolitana, lo más probable es que en poco tiempo el grave problema de huecos que tenemos, empeore aún más.

Lo que debemos entender, entonces, es que el cercano colapso de la malla vial de Bucaramanga tendremos que sumarlo a los problemas de movilidad que afrontamos porque las vías no se ensanchan, no se hacen nuevos trazados, no se corrigen las intersecciones más conflictivas, no se avanza en semaforización, no se crean nuevos corredores para el manejo de las horas pico (solo se acude al pico y placa, de relativa eficacia); además, estamos sufriendo el vertiginoso aumento del tránsito de automóviles y motocicletas y el regreso de los buses convencionales a varias vías residenciales, algunas de las cuales llevan 13 años, desde que en 2009 comenzó el Sitm, sin recibir este tráfico pesado.

Es decir, tenemos una situación deplorable en términos de la vida útil de la capa asfáltica de la ciudad, y su proyección es hacia su sustancial agravamiento. A este punto llegamos también por la falta de gestión, de priorización y de efectividad de las administraciones municipales, que siempre han relegado el problema y se han dedicado simplemente a hacer programas puntuales e insignificantes de resello que se dirigen más a calmar la inconformidad ciudadana, que a dar una solución seria y sostenible al problema.

Así, mientras la ciudad crece penosamente en infraestructura, lo hace aceleradamente en número de habitantes y en vehículos circulantes, conformando un conjunto de complejos problemas, uno de los cuales, cada vez más sensible, es el de las calles en mal o pésimo estado, que hace que la ciudad sea cada vez más lenta en su tránsito y que sea menos seguro recorrerla. Si en el corto o mediano plazo no hay una reacción importante de la administración municipal, en un programa de recuperación real de la malla vial, nos moveremos cada vez más lento en la marcha del progreso y estaremos cada vez más lejos del propósito de ser la ciudad desarrollada, moderna e inteligente que los políticos siempre prometen.

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