domingo, 25 septiembre 2022
jueves 11 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Cuando las redes juegan con la muerte

Las redes sociales han sido el vehículo por el que este tipo de conductas autodestructivas se han difundido y estos retos se han masificado... La opción real, que no es nunca la prohibición o la censura, es la de guiar a los menores y acompañarlos prudentemente en el uso que dan a sus redes sociales.

El pasado siete de abril, la familia británica Battersbee comenzó a vivir una tragedia de la que, al menos los padres del joven Archie, jamás podrán salir completamente, después de que encontraran a su pequeño hijo en su casa, con una cuerda atada a su cuello, en circunstancias que todos entendieron que se derivaba de un ‘reto viral’ que terminó de la peor manera. Con diagnóstico de muerte cerebral y, por encima del deseo de los padres de mantenerlo con vida, la justicia determinó que fuera desconectado y, finalmente, su deceso se produjo el pasado sábado 6 de agosto.

Según el periódico estadounidense The Washington Post, la de Archie Battersbee es la octava muerte que cobra el reto viral llamado ‘Blackout Challenge’, pero hay quienes aseguran que desde 2008, cuando apareció el desafío de provocarse un desmayo por asfixia, serían más de 80 los niños y jóvenes que han perdido la vida por esta razón. Está claro que además del dolor profundo que produce la pérdida de la vida de una persona con tan corta edad, está el estupor de saber que hay quienes, en medio de su inocencia infantil, están dispuestos a arriesgar su vida por participar en esta clase de juegos.

Las redes sociales han sido el vehículo por el que este tipo de conductas autodestructivas se han difundido y estos retos se han masificado, pero ellas tienen sus propias dinámicas, sus especiales códigos y mensajes; además, están en las manos de los niños y jóvenes a cada segundo en sus teléfonos celulares, sin que exista ya, ni se justifique, manera alguna de separarlos. La opción real, que no es nunca la prohibición o la censura, es la de guiar a los menores y acompañarlos prudentemente en el uso que dan a sus redes sociales.

Además de la de centenares de jóvenes en los últimos años, la muerte de Archie Battersbee no será la última que se produzca por causa de la utilización irresponsable o irreflexiva de ciertos contenidos que viajan por las redes, pero, aun así, el efecto peligroso de los desafíos y la inclinación de los pequeños a medirse a ellos, puede reducirse si en la familia se trabaja acertada, prudente y permanentemente en la formación de un criterio de autoprotección de los menores, además de unas pautas sencillas que les permitan defenderse de la fascinación que producen estas cadenas fatales que se instalan en el mundo virtual y causan hasta la muerte en el mundo real.

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