domingo, 24 enero 2021
lunes 30 de noviembre de 2020 - 12:00 AM

El peligro de la erosión y la corrupción

... pero la lección que debe quedarnos es que si no se contiene la corrupción a tiempo, si permitimos como comunidad que la impunidad cubra a los transgresores, más tarde o más temprano pagaremos todos por sus actos irresponsables como los que hoy tienen en vilo la vida de más de 40 mil bumangueses
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Más de 44 mil bumangueses, según cifras de la Alcaldía, corren hoy serio peligro porque sus viviendas están ubicadas en la línea de erosión que amenaza en este momento a una decena de barrios, en una zona de al menos dos mil hectáreas que recorre el occidente de la meseta, que hace varios años estaba controlada, cuando la Corporación de Defensa de la Meseta de Bucaramanga era una entidad ejemplar en Latinoamérica por la capacidad técnica de sus funcionarios y la transparencia con que tramitaban los contratos y toda clase de trabajos en las quebradizas escarpas de la ciudad.

Pero, a pesar del eficaz esfuerzo de la Cdmb de entonces, algunos políticos pasaron por encima de sus obras y recomendaciones para, a cambio de votos, fomentar en zonas de riesgo la construcción de viviendas y barrios enteros, dejando así una siembra fatal de bombas sociales en estas comunidades que, claro, se negaron a abandonar el terreno que consideraban legítimamente obtenido, pero que hoy deben entender que, además de sus propiedades, lo que está en riesgo en muchos de esos asentamientos es la vida.

Pero, años después, la entidad que en un momento fuera un ejemplo de calidad, profesionalismo y honestidad, se convirtió simplemente en otro botín que la codicia de los políticos depredadores no querían desaprovechar y que en los últimos años solo se ha destacado por las denuncias de corrupción de todas las clases posibles.

A grandes rasgos, así es como llegamos a la situación de hoy en que tenemos a esa gran cantidad de familias en grave riesgo, amenazados por las fuertes y persistentes precipitaciones de las últimas semanas, asentadas sobre el borde de una escarpa erosionable que en cualquier momento puede derrumbarse.

La reacción de la actual administración municipal es la declaratoria de calamidad pública en siete zonas del occidente de la ciudad, con el propósito de agilizar la gestión de recursos y llamar la atención del Gobierno Nacional respecto de esta situación.

La Alcaldía trata así de prevenir, hasta donde sea posible, una tragedia, esfuerzo que obviamente esperamos que tenga buen resultado, pero la lección que debe quedarnos es que si no se contiene la corrupción a tiempo, si permitimos como comunidad que la impunidad cubra a los transgresores, más tarde o más temprano pagaremos todos por sus actos irresponsables como los que hoy tienen en vilo la vida de más de 40 mil bumangueses.

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