domingo, 25 octubre 2020
sábado 12 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

El Portal de PQP, una vergüenza para Santander

tenemos una figuración que nos avergüenza y nos desprestigia, al incluirnos en el top de una lista de obras inconclusas elaborada por la Contraloría General, luego de una investigación adelantada en todo el país, y que dejó a esta obra como el símbolo de la la ineptitud y el despilfarro...
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Después de invertir cerca de $75 mil millones, como lo aseguró la pasada administración de Bucaramanga, el Portal de Papi Quiero Piña, en Floridablanca, solo existe en el encabezado del listados de los elefantes blancos más vergonzosos del país. Ese dinero solo produjo lo que hoy vemos allí: maleza, hierros oxidados y columnas de concreto levantadas a medias, en un lote que invade la autopista más transitada del departamento, y que se ha convertido en un gran peligro, pues el caos en la señalización, los espacios indefinidos en los carriles de autopista y paralela, la oscuridad por falta de alumbrado en el sitio, entre otros, han ocasionado la muerte de varios ciudadanos en accidentes de tránsito.

Lo más paradójico para los usuarios permanentes de esta vía es que la desidia oficial llega a tal punto, que no solo se abandonó la obra misma del Portal, que comenzó hace más de una década y prometieron entregar hace ocho años, sino que también se dejó al garete la autopista, como si no importara la inseguridad que se causó a la vía frente a lo que sigue siendo la larga línea de polisombra cuya única función hoy es la de ocultar el resultado de la incapacidad de Metrolínea por cumplir con sus proyectos. Así que no solo debe señalarse al Sitm por su incumplimiento, sino a los alcaldes de Floridablanca que en todos estos años han permanecido impasibles frente al problema vial, sin gestionar ninguna alternativa de solución para las decenas de miles de conductores que están expuestos al peligro.

Entre tanto, tenemos una figuración que nos avergüenza y nos desprestigia, al incluirnos en una lista de obras inconclusas elaborada por la Contraloría General de la República, luego de una investigación adelantada en todo el país, y que dejó a esta obra como el símbolo de la falta de planeación, la incapacidad dirigente, la ineptitud y el despilfarro de los recursos públicos, frente a la indolencia de funcionarios y contratistas.

Lo importante, después de conocerse estas escandalosas cifras, es que los que ya incurrieron en conductas indebidas en estas obras sean castigados, pues hasta ahora nadie ha asumido la responsabilidad de este descalabro financiero, y que en lo sucesivo, los controles del Estado y veedurías logren prevenir hechos similares y detener este desangre imperdonable de los recursos públicos. Lo más triste es que seguirá pasando el tiempo y no hay solución para PQP.

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