domingo, 01 agosto 2021
miércoles 16 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

Hay que recuperar la unidad metropolitana y trabajar de la mano en la reactivación

Están a tiempo el alcalde Cárdenas y el gobernador Aguilar de restaurar la unidad que deshicieron y en lugar de atomizarnos como comunidad, continuar en la construcción de caminos que nos acerquen. Estamos cansados de las divisiones y la polarización, que jamás nos llevarán a ningún buen puerto.
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Sorprendió ayer que mientras el gobernador de Santander, Mauricio Aguilar, anunciaba la prórroga de las medidas para contener el COVID-19, con el sostenimiento del pico y cédula par e impar y el toque de queda desde las 9 p.m., el alcalde de Bucaramanga, Juan Carlos Cárdenas, dio por terminada las restricciones y acortó el toque de queda, iniciando desde las 11 p.m. Las medidas contradictorias dejaron en evidencia el rompimiento definitivo del trabajo articulado entre la Gobernación, los alcaldes metropolitanos y el Alcalde de Bucaramanga, lo que significó que la ciudadanía quedara confundida sobre lo que está vigente y lo que no, más cuando muchos de los ciudadanos comparten su vida familiar y laboral entre Bucaramanga y diversos municipios del área metropolitana.

Si bien se aplaude el impulso que el alcalde Cárdenas ha querido dar a la economía local, y el trabajo articulado con gremios y ciudadanía, no es comprensible el rumbo que está tomando su gobierno como una especie de disidencia al interior del conjunto de municipios que componen el área y que viven en una relación imposible ya de romper. Al mismo tiempo la evidente decisión de no ser parte de las decisiones de manera conjunta con Gobernación y demás alcaldes muestran una fractura en la que nadie gana, pues tal división afecta a un millón 160 mil personas que residen en los cuatro municipios que conforman el área metropolitana y que pone una vez más sobre la mesa la necesidad de crear un Distrito Metropolitano, para que los ciudadanos no sigan al vaivén de los intereses, los ánimos y los egos de cada uno de los gobernantes. El trabajo conjunto frente a la crisis no es una opción de nuestros gobernates. Es una obligación derivada del mandato dado por los ciudadanos de trabajar en pro del bienestar de todos y no de los intereses individuales o de los egos de cada uno.

La decisión del alcalde de Bucaramanga, los alcaldes metropolitanos y el gobernador de ir cada uno por su lado nos pone a caminar en el sentido contrario al de la historia y nos permite ver que, lamentablemente, en momentos en que se debe acudir a la grandeza de los gobernantes, son las mezquindades del poder las que pueden prevalecer sobre el interés general que pareciera tener una entidad inferior a la del inflamado carácter de los dirigentes.

Están a tiempo el alcalde Cárdenas y el gobernador Aguilar de restaurar la unidad que deshicieron y en lugar de atomizarnos como comunidad, continuar en la construcción de caminos que nos acerquen. El momento histórico lo exige. Estamos cansados de las divisiones y la polarización, que jamás nos llevarán a ningún buen puerto.

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