viernes, 01 julio 2022
miércoles 25 de mayo de 2022 - 12:00 AM

La ‘Amenaza alta’ que produce la corrupción en las escarpas de la ciudad

Los 20 territorios de los que se habla, están en la frontera sur-occidental de Bucaramanga, ubicados en escarpas deleznables que pueden ceder frente a grandes borrascas, lluvias continuadas o simples fallas propias del esfuerzo al que se les ha sometido, sin estar habilitadas para ello

Un total de 20 comunidades en la meseta de Bucaramanga viven en zonas consideradas como de ‘amenaza alta’, es decir, que los lugares en los que están construidas sus viviendas pueden sufrir en cualquier momento, por efecto de fenómenos naturales o sencillamente porque el terreno puede perder físicamente su estabilidad y derrumbarse. Son centenares de familias que desde hace cuando menos cuatro años han pedido a la justicia que se les asista y se les proteja, en tanto entienden que su integridad y su vida corren peligro.

La Acción Popular contra la Alcaldía de Bucaramanga, la Gobernación de Santander y la Corporación para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, Cdmb, interpuesta por las personas residentes en estos sitios de alto peligro, fue resuelta favorablemente en primera instancia y ahora hace tránsito en el Consejo de Estado, alto tribunal que debe tomar una determinación definitiva al respecto. Los 20 territorios de los que se habla, están en la frontera sur-occidental de Bucaramanga, ubicados en escarpas deleznables que pueden ceder frente a grandes borrascas, lluvias continuadas o simples fallas propias del esfuerzo al que se les ha sometido, sin estar habilitadas para ello.

Nuevamente llegamos a la evidencia del gigantesco daño que ha hecho a las clases más pobres, la corrupción, el clientelismo y la politiquería que, por un beneficio electoral, durante décadas ha permitido, e incluso fomentado, los asentamientos de familias en extrema condición económica, sobre suelos prohibidos para tal uso, sin importar las consecuencias futuras y tanto menos que aquello ha significado incluso una sentencia de muerte para muchas personas que han sido víctimas fatales de varios fenómenos meteorológicos, por ejemplo.

La responsabilidad, entonces, que le cabe a las autoridades administrativas y ambientales, es mayúscula y ojalá esta vez tengamos una pronta respuesta. Viviendas levantadas con inmenso esfuerzo por parte de familias en extrema pobreza que se agrietan permanentemente, o ranchos de madera anclados penosamente a laderas erosionables, son preludios de tragedias que el Estado está en la obligación de evitar.

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