miércoles, 04 agosto 2021
martes 15 de junio de 2021 - 12:00 AM

La verdad siempre será un aporte positivo a la paz y la reconciliación entre colombianos

Acudió el expresidente Santos a la Comisión de la Verdad, una instancia derivada de los Acuerdos de Paz que él mismo, en su calidad de jefe de Estado, firmó con las Farc, lo que no solo realza la importancia de esta Comisión, sino que constituye un acto de coherencia...
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Indudablemente tiene un gran valor simbólico la comparecencia del expresidente Juan Manuel Santos a la Comisión de la Verdad, donde hizo un detallado recuento de su paso por el ministerio de Defensa entre los años 2006 y 2009, y la relación que como funcionario tuvo con los llamados ‘falsos positivos’, una práctica por la que se investiga a las Fuerzas Militares y que causó un horror indescriptible a miles de familias que tuvieron que vivir el dolor de la desaparición de uno de sus miembros, generalmente jóvenes o adolescentes, que tiempo después aparecieron como guerrilleros muertos en combate.

El expresidente Santos estuvo al frente de la cartera de Defensa durante tres años de ese período nefasto y, sin lugar a dudas, le debía al país una explicación acerca de su grado de responsabilidad en estos hechos, sobre todo después de que hubiera sido elegido dos veces presidente de la República, e incluso, de que hubiera sido escogido como ganador del Nobel de Paz en 2016. Acudió entonces el exmandatario a la Comisión de la Verdad, una instancia derivada de los Acuerdos de Paz que él mismo, en su calidad de jefe de Estado, firmó con las Farc, lo que no solo realza la importancia de esta Comisión, sino que constituye un acto de coherencia de Santos que, independientemente del contenido de su intervención, debe contribuir a fortalecer el proceso de reconciliación en que nos encontramos.

Luego de una extensa declaración leída, en la que el expresidente dio su versión, o su verdad, como él mismo lo señaló, sobre los ‘falsos positivos’, fenómeno que reconoció y sobre el que abiertamente pidió perdón a las familias de las víctimas, y después de haber detallado exhaustivamente cada una de las acciones que dijo haber adelantado para fomentar la observancia de los Derechos Humanos en las Fuerzas Armadas, queda la sensación de que la Justicia Especial para la Paz y derivados de ella como la Comisión de la Verdad, pueden ser más que un simple ejercicio de expiación de culpas, y convertirse realmente en el camino por el que no solamente se pueda administrar justicia al final de una guerra tan antigua y cruenta, sino que, lo más importante hacia el futuro, encontremos la senda de la reconciliación, que es el paso más difícil, pero el más necesario para poner un real punto final a la violencia y que comencemos a escribir los capítulos de la historia de la tolerancia y la convivencia en Colombia.

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