domingo, 25 octubre 2020
viernes 11 de septiembre de 2020 - 12:00 AM

La violencia no puede ser la respuesta a la violencia

Al apelar a la violencia, la policía se deslegitima y convierte en delincuenciales las actuaciones de una institución; pero, por otra parte, la violencia ejercida por parte de los ciudadanos desnaturaliza la protesta y también la rebaja a la categoría del delito.
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A la muerte infame y dolorosa del ciudadano Javier Ordóñez, le siguen hasta ahora la de diez personas más, entre ellas un menor de edad, 93 policías lesionados, 55 particulares heridos, 70 capturados, 22 CAI y 13 vehículos de transporte público incendiados y 25 motocicletas afectadas, como resultado de los disturbios que se presentaron en Bogotá, tras lo que comenzó como un acto simbólico de rechazo a los inaceptables excesos de fuerza de dos uniformados contra una persona ya sometida y desembocó en una protesta sin control, con hechos vandálicos y reacciones violentas que dejaron aún más dolor y destrucción.

Si bien la protesta por la muerte de este hombre por brutalidad policial era absolutamente legítima, pues respondía al clamor generalizado por este hecho, los actos de vandalismo en que desembocaron y que terminaron con la muerte de diez personas más nos llena de infinita tristeza, pues no puede ser que la respuesta para condenar la violencia sean actos aún más violentos y que una muerte se multiplique por 10.

No existe una violencia válida, es decir, tan reprochable es la violencia de los agentes que se vieron en motos, con chaquetas y cascos que ocultaban sus números de identificación, golpeando a los ciudadanos con tubos, piedras y otros objetos contundentes, como la de los ciudadanos que quemaron las instalaciones de los CAI, incendiaron los articulados de Transmilenio y saquearon los establecimientos comerciales. Y por supuesto ni qué decir de los disparos que se dieron contra los ciudadanos apostados en un parque.

Lo que nos queda claro es que en todos los casos el balance es muy negativo: al apelar a la violencia, la policía se deslegitima y convierte en delincuenciales las actuaciones de una institución que precisamente representa la ley y el orden; pero, por otra parte, la violencia ejercida por parte de los ciudadanos, desnaturaliza la protesta popular y también la rebaja a la categoría del delito. Además, nada justifica la muerte de un ciudadano, sin importar de qué lado de la protesta esté.

Se habla ahora de reformar la Policía, propuesta que en sí misma se entiende provechosa, pero antes que esto, lo que urge es corregir todo lo que funciona mal en la institución para que se pueda, cuanto antes, recuperar frente al ciudadano la confianza que se ha perdido y que es, entre otras muchas, causa de que en las dos partes exista el recelo y la intención casi automática de agredirse, cada vez que entre ellos surge la mínima tensión.

Hoy el Alcalde Juan Carlos Cárdenas y el Comité Santurbán convocaron a una Caravana en defensa del páramo. Pedimos desde este espacio que esta se realice de forma pacífica y que no tengamos ningún hecho que lamentar al finalizar el día.

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