miércoles, 18 mayo 2022
viernes 21 de enero de 2022 - 12:00 AM

Las filas de taxis en zonas comerciales, otra evidencia del caos vial en Bucaramanga

la educación y la cultura ciudadana podrían operar en rescate de situaciones indeseables, pero en lo que tiene que ver con el tránsito,carecemos de autoridad y cultura vial para salir del caos.

Si tratáramos de establecer los problemas más críticos que vive Bucaramanga y el área metropolitana, en alguno de los tres primeros lugares de esa lista, sin duda, estaría el tránsito vehicular, convertido hoy en un verdadero prolegómeno frente al que un alcalde tras otro se han declarado vencidos, porque sus intentos fueron fallidos.

El funcionamiento de la Dirección de Tránsito de Bucaramanga está en una situación crítica, tanto por la manera despectiva en que los ciudadanos miran a la institución, como por las deficientes gestiones de esta institución en los últimos años, marcada por la falta de presupuesto y de voluntad política para lograr un cambio de fondo.

El tránsito de la ciudad hoy es un caos, el respeto a las normas de transito es una falacia y manejar sin ser golpeado por un motociclista se ha convertido en un reto.

No hay planeación, control o autoridad que en el terreno oriente el paso de un parque automotor que crece permanentemente a grandes velocidades, mientras la entidad encargada de regularlo no es capaz de responder a tantos requerimientos, por falta de personal, equipos, herramientas de trabajo, presupuesto, etc.

La última de tantas quejas de conductores, y una más de las tantas denuncias que hacemos sobre el tránsito en Bucaramanga y el área, tiene que ver con las filas que irregular e impunemente hacen los taxistas sobre las vías de avenidas o, incluso autopistas, convirtiéndose tanto en un obstáculo que entorpece el flujo vehicular, como en un peligro para quienes sobre un carril de media o alta velocidad tienen que enfrentar súbitamente un vehículo detenido, sin luces de parqueo.

En los centros de comercio de toda índole, en el centro de la ciudad, en decenas de lugares del área metropolitana, las filas de taxis son una amenaza y un motivo de indignación para muchos conductores particulares que sí cumplen las normas y se someten a las incomodidades o costos que esto requiere, pero ven cómo los taxis diariamente son parqueados en sitios prohibidos durante largos períodos, sin consecuencia alguna.

Donde la autoridad se debilita, la educación y la cultura ciudadana podrían operar en rescate de situaciones indeseables, pero en Bucaramanga y el área, en lo que tiene que ver con el tránsito vehicular, carecemos de autoridad, educación y cultura vial para salir del caos en que hace años nos encontramos.

Hay que empezar a organizar el tránsito de alguna forma, al menos poniendo freno a los incumplimientos de normas evidentes y reiterados.

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