lunes, 19 abril 2021
domingo 28 de febrero de 2021 - 12:00 AM

Las vacunas también deben estar blindadas contra la corrupción

Los escándalos derivados de una especie de mercado negro de vacunas dirigido hacia sectores y personas privilegiadas en los distintos países, comienzan a cundir y a sembrar aún más desconfianza y rechazo de las mayorías sobre las campañas masivas para inocular el biológico a por lo menos el 75% de la población para alcanzar la inmunidad general.
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En los países menos desarrollados y aquellos en los que la corrupción ha hundido más profundamente sus raíces, suele pasarse con mucha rapidez de las más grandes esperanzas a las más devastadoras desilusiones. Es lo que estamos viendo en Latinoamérica con el caso de las vacunas contra el COVID-19, con la única excepción de Chile, convertido hoy en modelo mundial de cómo debe ejecutarse un exitoso plan de vacunación. Pero, a menos que el proceso chileno sufra algún revés, ese sería el único caso de mostrar en el continente hispano.

Los escándalos derivados de una especie de mercado negro de vacunas dirigido hacia sectores y personas privilegiadas en los distintos países, comienzan a cundir y a sembrar aún más desconfianza y rechazo de las mayorías sobre las campañas masivas para inocular el biológico a por lo menos el 75% de la población para alcanzar la inmunidad general. Este sistema corrupto de circular clandestinamente vacunas para ciertos elegidos y sus familias, pasó de ser una sospecha a un rumor y de allí a una confirmación en países como Perú, Argentina, Brasil y Ecuador, en donde hay cuatro ministros involucrados que, o han renunciado, o están bajo investigación.

Suramérica, que, según las actuales estadísticas de la pandemia, ha puesto una quinta parte de las muertes globales, con cerca de 450 mil víctimas fatales, aunque tiene solo el 5% de la población mundial, no solo tiene ahora que vérselas con una desigual guerra para negociar y pagar las vacunas al tiempo con los países más ricos, sino que debe enfrentar la corrupción de la que participan, sin vergüenza alguna, políticos locales y poderosas compañías nacionales e internacionales.

El ministro de salud de Ecuador envió dosis del primer lote que llegó a su país, al asilo de lujo donde está su madre, mientras en Perú, un viceministro recibió dosis adicionales de un ensayo clínico junto con su esposa, sus hijos, su hermana y dos sobrinos. Dos botones de muestra de lo que puede ser una conducta generalizada de corrupción con vacunas contra el COVID-19 que, a juicio de no pocos analistas, puede producir una reacción en cadena de indignación en todos los países que, luego de un año de sacrificios y de ver su economía y su salud en peligro, seguramente han perdido la paciencia y no aceptarán que siga jugándose con su vida por parte de los mismos políticos sin escrúpulos.

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