sábado, 24 septiembre 2022
jueves 18 de agosto de 2022 - 12:00 AM

Los estudiantes del departamento esperan respuestas

Al dramático descenso de calidad educativa que trajo la virtualidad durante los dos años de pandemia, sumamos ahora el atraso en la escolaridad de estos niños que, por razones que no se justifican, siguen rezagados, lo que, obviamente, los aleja de la educación superior

A pesar de que ya se avanza en el segundo semestre del año lectivo 2022, las autoridades departamentales de educación aún no han logrado estabilizar el sector y garantizar el derecho fundamental de la educación a los estudiantes, consagrado en el artículo 67 de la Constitución Política de Colombia, lo que, claramente, representa una entidad jurídica de la máxima jerarquía. Lejos de que se hayan superado en el ámbito departamental varias de las nocivas consecuencias que dejó en el sistema educativo la pandemia de 2020 y 2021, los problemas parecen profundizarse y no propiamente como consecuencia de factores externos a la responsabilidad directa de los funcionarios.

La situación que se vive hoy, y que fue denunciada recientemente en este diario, nos muestra que en la nómina departamental faltan cerca de 120 docentes, por lo que algo más de un millar de alumnos de siete provincias santandereanas están recibiendo una formación deficiente por falta de profesores. La explicación a esta situación se encuentra en la acción u omisión de funcionarios de la secretaría departamental, con todas sus dependencias, pues, según los maestros, la mayoría de los problemas se originan en las renuncias, licencias de maternidad, finalización de contratos, traslados o incapacidades que, como es obvio, frecuentemente se presentan.

Los educadores explican que la razón de que cualquier movimiento en la nómina cause un efecto mayúsculo es el hecho de que no se ha completado la planta docente del departamento, a la que pertenecen cerca de nueve mil docentes. Se entiende, entonces, que cada vacancia temporal en el departamento, corre un riesgo grande de convertirse en prolongada o definitiva porque no hay cómo cubrirla cuando la eventualidad se supera. Mientras tanto, la secretaría de educación departamental, en lugar de plantear soluciones frente a una situación de hecho y de tanta urgencia, traslada la responsabilidad al gobierno nacional por razones de reestructuración.

Y en medio de todos estos asuntos burocráticos, que insinúan falta de compromiso o de competencia de algunos funcionarios, más de mil estudiantes del departamento ven pasar el año lectivo fuera de sus aulas, pues carecen de profesores. En pocas palabras, al dramático descenso de calidad educativa que trajo la virtualidad durante los dos años de pandemia, sumamos ahora el atraso en la escolaridad de estos niños que, por razones que no se justifican, siguen rezagados, lo que, obviamente, los aleja de la educación superior y de un adecuado desempeño en actividades intelectuales o laborales. Respuestas y no excusas es lo que esperan estos jóvenes y sus padres.

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