lunes, 21 noviembre 2022
sábado 01 de octubre de 2022 - 12:00 AM

Más que pico y placa, la ciudad necesita una movilidad sostenible

En las grandes ciudades, incluida Bucaramanga, la restricción ha ocasionado un aumento significativo del parque automotor lo que disminuye el efecto de descongestión que se busca, y termina por agravar la situación de contaminación

El desespero de los conductores que circulan por el área metropolitana, nos ha traído, una vez más, a pensar en la restricción de movilidad por el número de la placa, como la gran solución a la congestión de tráfico en Bucaramanga, especialmente en las horas pico y aunque es entendible que la idea de sacar de circulación diariamente un 20% de los vehículos es tentadora en principio, ahora que se debate de nuevo la medida con la intención de llevarla a todos los municipios del área, se hace necesario analizar la experiencia que nos muestra la medida desde cuando se implementó en la ciudad y el país.

Aunque, sin duda, por estricta matemática, el pico y placa desahoga las calles en donde rige, en el porcentaje que la restricción cubra, dependiendo de la cantidad de números que comprenda, la medida ha dejado indeseables consecuencias donde se ha aplicado, pues en las grandes ciudades, incluida Bucaramanga, la restricción ha ocasionado un aumento significativo del parque automotor lo que disminuye el efecto de descongestión que se busca, y termina por agravar la situación de contaminación.

Un pico y placa metropolitano tendría, sin duda, un efecto inmediato sobre el tránsito por las vías congestionadas, hoy prácticamente colapsadas, como la autopista a Piedecuesta; la de Bucaramanga a Girón, el Anillo Vial, la Transversal Oriental, por ejemplo, pero las autoridades deben tener en cuenta en sus estudios técnicos las posibles consecuencias a futuro, como lo planteamos anteriormente.

Finalmente, ampliar el pico y placa al área metropolitana que afronta una situación cada día más crítica con el transporte público, podría terminar fortaleciendo aún más el transporte informal que tendría que ser al que, inevitablemente, acudirían los usuarios del carro particular. Para algunos expertos, al ampliarse al área la restricción, podría elevarse el riesgo de corrupción que se deriva del aumento en el número de multas por la violación de la medida. Lo sano es, como se ha propuesto, adelantar un debate juicioso, democrático, con participación de la comunidad, y trazar una política metropolitana con alternativas varias, no solo la del pico y placa, para reducir la congestión en la ciudad sino verdaderas soluciones de transporte multimodal.

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