miércoles, 12 mayo 2021
domingo 18 de abril de 2021 - 12:00 AM

No es solo con reformas tributarias

Si bien se entiende la necesidad del recaudo, lo que no se entiende es que no se propongan iniciativas para frenar los huecos por los que realmente se van los dineros en el país: la corrupción, la evasión y la burocracia
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Es una verdad sabida que la pandemia trajo consigo gastos imprevistos para el Estado. En las cuentas de ningún país estaba tener que enfrentar una situación que obligara a paralizar la economía, acelerar la inversión en hospitales y equipos médicos o a disponer de miles de millones para la compra de vacunas. Se entiende por eso la urgencia que existe de aumentar el recaudo nacional y lograr cubrir las necesidades de funcionamiento del Estado. Pero lo que no se entiende es que este recaudo siempre se busque vía Reforma Tributaria y no impulsando otras iniciativas de forma paralela, que ayuden a mejorar las finanzas estatales.

Esta semana se conoció el proyecto de Ley de Solidaridad Sostenible, nombre con el cual se bautizó esta nueva Reforma Tributaria, cuyas disposiciones tendrán un impacto en los ciudadanos y empresarios.

Si bien la reforma no gravará los productos básicos de la canasta familiar, sí eliminará la categoría de bienes exentos y pasarán a excluidos, lo que significa que insumos para la producción de alimentos como el arroz, la carne, el pollo, los huevos, el cerdo, la leche y el pescado tendrán sobrecostos en algunos sectores de la cadena de producción, lo que al final aumentará el precio al consumidor.

Además, se dispondrán nuevos impuestos, como el temporal a ingresos de más de $10 millones, o el impuesto al patrimonio, que regresa; se aumentará la base gravable de renta y se extenderá el IVA a nuevos productos, como los servicios públicos de estratos 4, 5 y 6, entre otras disposiciones.

Con esta reforma, el gobierno Duque espera recaudar 23,4 billones de pesos. Si bien se entiende la necesidad del recaudo, lo que no se entiende es que no se propongan iniciativas para frenar los huecos por los que realmente se van los dineros en el país: la corrupción, la evasión y la burocracia.

Una reforma no tendría tanto rechazo, si el gran esfuerzo de los ciudadanos de pagar estos tributos se viera reflejado en verdad en su bienestar. Pero las calles rotas, los hospitales sin insumos, los sueldos atrasados del personal médico, los acueductos sin terminar y los miles de niños que no han podido regresar a clase porque sus instalaciones no tienen condiciones óptimas evidencian que en Colombia ese gran esfuerzo se sigue perdiendo en corrupción. ¿Dónde están radicadas las propuestas de castigo ejemplarizante y pérdida de beneficios para los corruptos?

A su vez, los ciudadanos siguen siendo testigos de personas cuyo estilo de vida de lujo no concuerda con el pago de sus impuestos o de cómo ni siquiera sus bienes figuran a su nombre. ¿Hay un proyecto de ley que busque implementar medidas reales contra la evasión?

¿Acaso se ha promovido también un proyecto para recortar el Estado y acabar con esas entidades públicas que no sirven para nada, pero gastan como si fueran de la mayor importancia?

Esas son las iniciativas que verdaderamente requiere el país. Esas que acaben de fondo con los vicios que hacen que año tras año los dineros públicos no lleguen a donde deben llegar. No siempre ahorcando a la clase media, al ciudadano de a pie y a los mismos empresarios.

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