sábado, 19 septiembre 2020
martes 24 de marzo de 2020 - 12:00 AM

No es un juego: ¡quédese en casa!

Para una zona como el área metropolitana de Bucaramanga no puede haber disposiciones diferentes para asuntos de obvia incumbencia general, como la movilidad de los ciudadanos por los cuatro municipios, como ha sucedido con la idea del ‘pico y cédula’ para abastecerse...
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Cuando todos creíamos que el país había entendido la gravedad de lo que estaba pasando con el COVID-19, ayer las calles de Bucaramanga y su área metropolitana se llenaron de gente, como si nada pasara. Es importante que las autoridades analicen con cabeza fría el desconocimiento del toque de queda por parte de un alto número de ciudadanos, pues es urgente que se adopten las medidas necesarias, de todo orden, para que tal hecho no vuelva a presentarse, pues puede echar a pique el sacrificio que la gran mayoría de ciudadanos hace, manteniéndose en sus casas para evitar la expansión del coronavirus.

A pesar de la información disponible en los medios y las redes sobre la grave crisis que vivimos, parece que hay un amplio sector de la población que no entiende o no cree que enfrentamos una amenaza de magnitud global y simplemente aprovechan cualquier oportunidad para desconocer el confinamiento.

Pero existe también un número de personas que vive del día a día, de la caridad, de los subsidios del Estado o de la calle misma, que vive una situación mucho más angustiosa que la de cualquiera. A esas personas el Estado debe atenderlas de inmediato y darles la garantía de su supervivencia.

Debemos garantizar el cumplimiento del aislamiento y para ello es necesario acometer acciones en varios campos simultáneamente: enseñarles a las personas la importancia que para la vida de todos tiene la cuarentena; tal vez es necesario que desde el Gobierno Nacional y los gobiernos locales sean mucho más claros en las disposiciones que se toman, tanto en la redacción de los decretos como en su permanencia en el tiempo, pues esas disposiciones legales empiezan a entrar en contradicción. Para una zona como el área metropolitana de Bucaramanga no puede haber disposiciones diferentes para asuntos de obvia incumbencia general, como la movilidad de los ciudadanos por los cuatro municipios, como ha sucedido con la idea del ‘pico y cédula’ para abastecerse. Todas estas situaciones producen grietas en la autoridad y confusión en la ciudadanía, que al final, con intención o sin ella, terminan por desconocer las normas.

Un caso grave en extremo se vio ayer en los buses de Metrolínea atestados de personas. De haber un solo usuario enfermo en uno de ellos, la posibilidad de contagio para los demás (y sus familias) es alta. El transporte público debe entender la inmensa responsabilidad que le cabe en esta emergencia. Más recorridos con menos personas en cada uno puede significar un costo alto para la operación, pero menor al que significa un contagio masivo en el área metropolitana.

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