domingo, 07 agosto 2022
martes 05 de julio de 2022 - 12:00 AM

¿Quién responde por el Intercambiador Guatiguará?

Lo que ha ocurrido alrededor de esta obra sugiere un cierto grado de incompetencia, pero también de irregularidades o posibles actos de corrupción que tienen los trabajos en el atraso y los sobrecostos que se han denunciado, sin que haya mayor reacción, hasta ahora

Las peores experiencias con las obras públicas en el área metropolitana se repiten hoy con la caótica construcción del Intercambiador Guatiguará, una verdadera burla para los ciudadanos, tanto los que son usuarios, frecuentes u ocasionales, de la autopista Floridablanca - Piedecuesta, como los residentes de este último municipio que han tenido que convivir paciente y silenciosamente con un proyecto que, como lo denunció nuestra Unidad Investigativa, acumula ya años de retraso, suma adicionales por el 45% del valor inicial y causa todos los problemas e incomodidades imaginables a un vecindario en el que, además de centenares de residencias, funciona un Portal de Metrolínea y el centro comercial más importante de la localidad.

Obviamente, lo que ha ocurrido alrededor de esta obra sugiere un cierto grado de incompetencia, pero también de irregularidades o posibles actos de corrupción que tienen los trabajos en el atraso y los sobrecostos que se han denunciado, sin que haya mayor reacción, hasta ahora, de parte de los entes de control. Nuestros periodistas comprobaron que, además de la afectación que produjeron los confinamientos provocados por la pandemia de Covid-19, la obra se ha demorado y elevado su costo debido a que existieron fallas en los diseños, falta de voluntad política para intervenir un predio en el que funciona una estación de servicio, además de una interventoría que no ha actuado de manera diligente, entre otros varios hechos que podrían constituir irregularidades.

Es realmente indignante que las obras públicas, que deberían producir avances en la infraestructura, progreso en la economía y mejora en la calidad de vida de las personas, en el área metropolitana y en Santander en general, solo son formas de escamotear recursos públicos y adicionar grandes problemas en la cotidianidad de miles de ciudadanos.

Retrasos y mayores valores vimos en el tercer carril, en el intercambiador de Quebradas Seca con la carrera 27, en el de Fátima, en Floridablanca, y qué decir del puente Hisgaura, en la vía a Málaga, por citar únicamente los casos más recientes. Es hora de que los entes de control actúen y lo hagan cuanto antes porque, como ha ocurrido en este caso, las presuntas anomalías se han presentado desde el mismo momento de la firma del contrato, sin que ninguna entidad o persona reaccione en favor del interés general. Son ciertamente dudosas las actuaciones de muchas personas en el caso del Intercambiador Guatiguará, pero todo sigue su lenta y caótica marcha en medio del más profundo silencio oficial.

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