martes, 03 agosto 2021
domingo 13 de junio de 2021 - 12:00 AM

Se buscan líderes

El país necesita líderes propositivos, alejados de las mañas políticas y de lo que ha sido esta polarización de los últimos años.
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Hoy este medio publica una extensa entrevista realizada a uno de los jóvenes que lidera las marchas que durante más de un mes se han registrado en todo el país. Este diálogo deja en claro algo que ya es evidente en tantos días de protesta. No existe un solo movimiento que esté liderando el paro nacional, están sucediendo muchas protestas distintas, y entre ellas la de los más jóvenes está jugando un papel clave. Pero también que no hay peticiones claras que permitan salir pronto de lo que está pasando en las calles.

No se trata de una sola marcha nacional. Lo que está ocurriendo es la confluencia de distintos sectores inconformes, que han encontrado en ese llamado al paro nacional el espacio para manifestar sus descontentos. Y la composición de los marchantes es distinta en cada una de las regiones.

Mientras algunos líderes y sindicatos como Fecode han dejado claro que lo que buscan son fines electorales, y dicen tener la vocería de la protesta, en el caso de Bucaramanga, por ejemplo, los marchantes jóvenes no reconocen ningún liderazgo en ellos ni hablan de elecciones. Lo mismo pasa con el llamado Comité del Paro que negocia con el Gobierno en Bogotá, pues otro sector de jóvenes afirma no reconocerlo y que desconocerá cualquier acuerdo al que se llegue.

Incluso no hay un solo movimiento de estudiantes, también dentro de la ciudad existen varios grupos de jóvenes manifestantes. Parte de ellos está sentando en la mesa de diálogo propuesta por la Alcaldía de Bucaramanga. Otros dicen que esa mesa no los representa.

Pero todos tienen una cosa en común. Una gran rabia contra el Gobierno, contra la institucionalidad, contra la Policía y los medios de comunicación, contra todo lo que represente mantener la sociedad como funciona hoy. Sus búsquedas son ideales tan etéreos y complejos como que se acaben las fuerzas de Policía o que renuncie el presidente Duque y el gabinete. Muchos son jóvenes sin ninguna oportunidad, que no les importa que se destruya todo, pues al final no tienen nada que perder, que desconocen la complejidad del manejo de un sistema económico o del poder político. Hay mucha rabia y un grito de necesidad de cambio, aunque no tengan claro ni qué ni cómo.

Este es el momento en que los líderes definen el futuro de un país. Y eso es lo no se ve en Colombia. El país necesita un líder político capaz de recoger esta rabia latente en las calles y enfocarla en un llamado a construir un futuro. Pero no con promesas electorales vacías, sino con un reconocimiento real de esas urgencias del país, como la lucha contra la corrupción, que piden todos sin importar la orilla, el verdadero estímulo al empleo y el cierre de las brechas sociales tan dolorosas que tiene Colombia.

Esa crisis política nacional ha dejado en evidencia la ausencia de liderazgos claros en el país, de nombres que convoquen a la esperanza, y que propongan construir. Por el contrario ha mostrado los egoísmos y mezquindades de muchos que lo único que quieren es abonar sobre este terreno fértil para los populismos.

El país necesita líderes propositivos, alejados de las mañas políticas y de lo que ha sido esta polarización de los últimos años.

Quien logre recoger esta ilusión de tantos será quien marque el futuro político, y también económico, de Colombia.

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