lunes, 15 agosto 2022
sábado 25 de junio de 2022 - 12:00 AM

Un importante cambio de actitud

La participación del municipio y de los gremios dentro de esta nueva perspectiva más solidaria y humanitaria, podrá, con seguridad, ayudarnos a restaurar el tejido social, fortalecer el comercio formal y aportar al surgimiento de nuevas formas micro empresariales y de comercio alternativo

La administración municipal de Juan Carlos Cárdenas adelantó hace unos días una estrategia con los comerciantes informales, en un nuevo intento por formalizar sus actividades y, de paso, promover entre ellos el surgimiento e impulso de nuevos emprendimientos, con un claro sentido de inclusión en el marco de la reactivación económica en que está empeñada la ciudad y la región en su conjunto. Lo primero que hay que destacar en este caso es que los gobiernos estén entendiendo, luego de décadas de fracasos, que las alternativas por la recuperación del espacio público y contra la informalidad en la economía, no pasan simplemente por medidas policivas.

La represión, muchas veces desmedida, a la que acudían la mayoría de los alcaldes en el pasado, atacando por sorpresa a los vendedores ambulantes e incautando sus mercancías, sólo causaba tragedias, dolores y resentimientos entre las autoridades y un grupo creciente de personas que justificaban su presencia en las calles no a un capricho o una aventura, sino a la urgencia por suplir profundas necesidades de subsistencia propias y de sus familias. Los llamados operativos de ambulantes que proyectaban las alcaldías del pasado, solo tenían origen en el desconocimiento de esta realidad o la indolencia frente a la situación de estas personas.

Pocos fueron los alcaldes que, como lo ha planteado ahora Cárdenas Rey, intentaron estrategias incluyentes y constructivas, de asesoramiento, educación, cultura ciudadana, para solucionar un problema que no es marginal sino transversal y que, dado que tiene raíz y explicación en factores macroeconómicos, que son los que impactan la inequidad social, se entiende como inane la idea de combatir el problema con batidas e incautaciones. El año pasado fueron censados más de 2.100 vendedores informales en zonas como el Centro, Cabecera, La Isla, la Calle de Los Estudiantes, cuando la pasada administración terminó con la cifra de 1.500.

Habilitar social y económicamente a todas estas personas, que en realidad representan familias enteras, contar con ellos para adelantar proyectos productivos que los beneficien personalmente, así como a la ciudad, no solamente puede combatir coyunturalmente a este problema, sino que proyecta más soluciones en el largo plazo. La participación del municipio y de los gremios dentro de esta nueva perspectiva más solidaria y humanitaria, podrá, con seguridad, ayudarnos a restaurar el tejido social, fortalecer el comercio formal y aportar al surgimiento de nuevas formas micro empresariales y de comercio alternativo.

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