domingo, 29 enero 2023
domingo 27 de noviembre de 2022 - 12:00 AM

Unidad Investigativa | Piedecuesta y su frágil acueducto, una 'bomba de tiempo'

La falta de voluntad política y fallas en la planificación para el mejoramiento del acueducto de Piedecuesta tienen al municipio sumido en una crisis por el suministro de agua potable.

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El pasado viernes cuatro de noviembre los más de 180 mil habitantes del municipio de Piedecuesta se quedaron sin el suministro de agua potable tras un fuerte aguacero que se registró en esa población, ubicada al sur del área metropolitana de Bucaramanga. La emergencia se extendió por casi una semana en la que los piedecuestanos vivieron una verdadera paradoja: llovía mucho, pero no tenían agua potable para sus necesidades básicas.

Además: ¿Qué pasa con el suministro de agua en Piedecuesta?

Aunque el gobierno municipal ha insistido en que el problema se debió a la inclemencia del clima y la deforestación alrededor de la cuenca ribereña de captación, que terminó afectando los sistemas de recolección y aducción del acueducto municipal, la Unidad Investigativa de Vanguardia pudo establecer razones que van más allá de los fenómenos naturales. Dudosos manejos administrativos en la Piedecuestana de Servicios Públicos, falta de transparencia en licitaciones y mala planeación en inversiones para la modernización y ampliación del acueducto, configuran un cúmulo de graves problemas que tienen a Piedecuesta al borde de una ‘bomba de tiempo’ que podría ser el colapso del acueducto municipal.

Sin mayores inversiones

El 17 de diciembre de 1997, el entonces alcalde de Piedecuesta, Miguel Ángel Santos, firmó la Resolución 172, mediante la cual creó la Piedecuestana de Servicios Públicos, una empresa Triple A, que prestaría los servicios de acueducto, aseo y alcantarillado en municipio ‘garrotero’, que en esa época se encontraba relegado del área metropolitana de Bucaramanga.

Con la creación de la Triple A, el Municipio le retiró la administración y la prestación del servicio al Acueducto Metropolitano de Bucaramanga, amb, que a su vez le pagaba $100 millones anuales a Piedecuesta y se encargaba del mantenimiento y mejoramiento del acueducto.

“El exalcalde Miguel Ángel Santos le arrendó el acueducto de Piedecuesta al Acueducto Metropolitano de Bucaramanga, por eso el acueducto le pagaba $100 millones anuales. Desde ese momento el amb se hizo cargo del acueducto de Piedecuesta y empezó a invertirle, optimizando las plantas de tratamiento, mejoró las redes, integró a todo Bucaramanga en el mismo sistema”, explicó a Vanguardia Pedro Nel Rodríguez, gerente del amb para la época.

Aunque Piedecuesta se ha venido consolidando como el municipio con mayor proyección habitacional del área metropolitana, situación que demanda mayor oferta de servicios públicos, desde la creación de la Piedecuestana, hace 25 años, las inversiones hechas por los seis alcaldes que han pasado por el Palacio Municipal de Piedecuesta, para el mejoramiento, modernización y ampliación del acueducto, han sido mínimas.

Lea también: ¿Qué hacer para que no se repita la emergencia en Piedecuesta? | Análisis

Caudal de irregularidades

Tan solo en 2018, bajo la administración de Danny Ramírez, el municipio sacó adelante un millonario proceso contractual para la ampliación y optimización de la Planta de Tratamiento de Agua Potable, Ptap, de ‘La Colina’, por valor de $10.789 millones, que tenía como fin aumentar la capacidad de cobertura de suministro del vital líquido de 500 a 700 mililitros por segundo en Piedecuesta.

A pesar de la envergadura del contrato y la cuantía de éste, el proceso, en contravía de todas las normas de transparencia del país, jamás fue publicado en el Sistema Electrónico de Contratación Pública, Secop, como lo exige la ley y como lo establece el propio manual de contratación de la Piedecuestana.

En un análisis del contrato, solicitado a expertos del Comité de Transparencia por Santander, se concluyó que el proceso fue completamente arbitrario a las normas de contratación y transparencia del país.

“En el presente caso, no se encontró el proceso contractual del cual se derivó el mencionado contrato, ni en las plataformas Secop, ni en la plataforma web de la entidad. Esto impide el ejercicio del control social a la gestión con dineros públicos, viola el principio de publicidad y el derecho de acceso a la información como pilar democrático y de participación ciudadana”, consideró Marcela Pabón, vocera de la veeduría.

Para el expresidente de la Sociedad Santandereana de Ingenieros, SSI, Rodrigo Fernández, los entes territoriales aprovechan a instituciones como la Piedecuestana de Servicios Públicos, que no se rigen estrechamente por la Ley 80 o Estatuto de Contratación Pública, para evadir el Secop y no publicar los procesos licitatorios.

“Son contrataderos que usan las alcaldías y gobernaciones para evadir el Secop y así poder amarrar las licitaciones, ya que se rigen por su propio manual de contratación como si fueran privados”, aseguró Fernández.

Ad portas del siniestro

Pero la falta de publicidad no es la única inconsistencia que tiene el millonario contrato para la modernización del acueducto de Piedecuesta. La Unidad Investigativa de Vanguardia tuvo acceso a los documentos del proceso, el cual hoy tiene un avance de obra y presupuestal del 90%, pero que se encuentra suspendido desde el año pasado y está a punto de siniestrar.

El contrato fue firmado el 13 de agosto del 2018 por el entonces gerente de la Piedecuestana, Jaime Ordóñez Ordóñez, actual secretario del Interior de Floridablanca y hombre muy cercano al senador Liberal, Jaime Durán Barrera. El millonario proceso contractual se le entregó al Consorcio Xivannex Ptap, integrado por las firmas Ximenfer Ltda y Construvannex Ltda, ambas empresas pertenecientes a César Augusto Vanegas Carvajal. Este mismo empresario estuvo envuelto en una controversia por haber sido el encargado de ejecutar la fallida construcción del Centro de Bienestar Animal, también conocido como Coso de Floridablanca, por más de $960 millones, que desde el 2019, cuando terminaba la administración de Héctor Mantilla, está suspendida.

Además del Coso de Floridablanca, el contratista Vanegas (hermano del excurador de Floridablanca Óscar Vanegas Carvajal), también está ejecutando otro contrato por $1.132 millones para la construcción y adecuación de infraestructura en dos instituciones educativas oficiales del municipio de Piedecuesta, firmado en la administración de Danny Ramírez, y que según se registra en la plataforma Secop también se encuentra suspendido desde el 2019.

Según aparece en los sistemas de contratación pública, César Carvajal tiene dos millonarios contratos, en La Jagua de Ibirico, César, que suman unos $17 mil millones.

Hasta 1997 el acueducto de Piedecuesta era administrado por el Acueducto de Bucaramanga. Después, el municipio creó la Piedecuestana de Servicios Públicos, una empresa Triple A.

Si bien el contrato para la modernización del acueducto de La Colina, en Piedecuesta, tenía proyectado un tiempo de ejecución de 12 meses, es decir, en septiembre del 2019 ya debía estar finaliado, hoy continúa suspendido, al parecer por problemas jurídicos.

“El proyecto se inicia en septiembre del 2018 para un año de ejecución, pero no tuvimos en cuenta cuando empezamos que para hacerlo tocó prácticamente reconstruir toda la planta La Colina y no podíamos quitarle el agua al municipio, no podíamos tumbar la planta y hacer una nueva y dejar al municipio sin agua un año. Nos tocó trabajar prestando el servicio, ocasionando los retrasos, porque no se podían aislar ciertas zonas debido a que lo que teníamos en planos se suponía que la planta se podía aislar pero cuando se comenzaron los trabajos, nos dimos cuenta de que las válvulas se estaban dañando”, explicó el exalcalde Danny Ramírez, al ser consultado por Vanguardia sobre los inconvenientes en esta obra contratada en su administración.

Para contratar las obras de modernización de la planta La Colina el gobierno de Ramírez, a través de la Piedecuestana, accedió a un crédito por $18 mil millones con la banca privada.

“La formulación que nosotros hicimos fue para dejar una de las plantas más modernas del país porque era automatizada y muy parecida a cómo funciona hoy el acueducto de Bucaramanga”, agregó el exalcalde.

Antes de terminar el periodo de Ramírez en la alcaldía, el contrato de la Ptap de La Colina fue prorrogado en tres ocasiones. Posteriormente, con la llegada del gobierno de Mario José Carvajal, el contrato fue suspendido en tres ocasiones debido a la pandemia, la temporada navideña y la no de aceptación de las celdas eléctricas por parte de la Essa, respectivamente. En la tercera suspensión la obra no volvió a reanudarse.

Vanguardia pudo conocer que el pasado mes de octubre el consorcio Xivannex Ptap, desistió del proceso de conciliación contractual que adelantaba con la Piedecuestana de Servicios ante la Procuraduría y en el que exigía el pago de $7 mil millones, 70% más del valor inicial de la obra, como compensación por los precios actuales de los materiales, y de esta manera liquidar de común acuerdo el contrato de modernización del acueducto de Piedecuesta.

Le puede interesar: Inundación en La Españolita, otro problema que aumenta el colapso de la autopista

Sin redes de aducción

En diciembre del 2015, en el epílogo de su gobierno, el exalcalde Ángel de Jesús Becerra recibió del Fondo de Adaptación la bocatoma del Acueducto de Piedecuesta, una obra que tuvo una inversión de $3.514 millones.

Dicha bocatoma fue la que cedió hace algunas semanas y suscitó la emergencia presentada en Piedecuesta.

Tres años después, el exalcalde Danny Ramírez firmó el contrato por más de $10 mil millones para la modernización de la Planta de Tratamiento de Agua Potable, Ptap de La Colina, ampliando su capacidad de 500 a 700 mililitros por segundo.

Si bien ambas obras están enfocadas en el mejoramiento del servicio de agua potable para los piedecuestanos, ninguno de los dos contratos contempló la construcción de nuevas redes de aducción por donde se transporta el agua desde la bocatoma hasta la Ptap.

Los dos tubos de aducción que actualmente conducen el agua en el acueducto de Piedecuesta y que también colapsaron este año con la emergencia invernal, tienen capacidad para transportar hasta 500 mililitros por segundo. Según la Piedecuestana de Servicios, así estuviera en funcionamiento la nueva capacidad de la Ptap de La Colina no habría agua suficiente para llenarla.

“Aumentamos a 700 mililitros por segundo, pero no hay redes de aducción para conducir esa capacidad de agua. Por eso necesitamos construir dos nuevos tubos que aumenten el transporte de agua de 500 a 1000 mililitros por segundo. Ya tentemos un contrato por $1.200 millones para la primera red, estamos gestionando recursos para el otro tubo”, informó el gerente Gabriel Abril.

Nuevo acueducto, una utopía

Aunque analistas y conocedores del tema, consultados por esta Redacción, concluyen que Piedecuesta necesariamente debe construir otro acueducto, tanto para ampliar la oferta de agua como para atender la demanda que cada vez aumenta más en este municipio, o contingencias en caso de emergencias como las vividas semanas atrás, lo cierto es que este nuevo acueducto sigue siendo tan solo una utopía.

“Es claro que necesitamos un nuevo acueducto, sin embargo, no existe la voluntad política. Ya han pasado más de cuatro alcaldes y todos prometen que va a ser este sueño realidad y no pasa nada. Tenemos el río Manco y el Hato para construir el acueducto y no ha sido posible”, expresó el concejal de Piedecuesta, del Partido de La U, Wilson González.

Así mismo, Pedro Nel Rodríguez, exgerente del Acueducto Metropolitano de Bucaramanga, propuso revivir el proyecto que tenía el amb para construir una represa en Berlín, y captar las aguas del Río Manco desde su nacimiento, generando energía para Piedecuesta y suministrar agua potable para ese mismo municipio, incluso sus alrededores.

“No se debería descartar la posibilidad de revivir el proyecto que tuvo el Acueducto Metropolitano de crear la represa de Piedras Blancas, en Berlín, desde la cual se iba a garantizar el suministro de energía eléctrica a Piedecuesta, pero además de eso garantizar el suministro de agua potable a Ruitoque, la Mesa de Los Santos y Piedecuesta. Ya se habían invertido $2 millones de dólares en estudios y compras de predios, pero no fue posible”, recordó Pedro Nel Rodríguez.

Por su parte la administración local informó que, si bien ya se encuentra en ejecución un contrato para construir una nueva red de aducción (transporte de agua desde el río hasta la Ptap sin arena), la empresa de servicios públicos no tiene caja para sacar un nuevo crédito que le permita construir un nuevo acueducto en el municipio.

“De los $18 mil millones del crédito que sacó la anterior gerencia para mejorar la planta de La Colina ya se han pagado $2 mil millones. Sin embargo, construir un nuevo acueducto puede costar más de $40 mil millones y la entidad no puede sacar un nuevo empréstito, toda vez que ya tiene la otra obligación la cual debe ser pagada por el rubro de acueducto, así la Piedecuestana tenga otros ingresos por alcantarillado y aseo, a la hora de adquirir un crédito el banco pide el respaldo del rubro para el cuál se va invertir los dineros, y el rubro de acueducto está comprometido en 95% para el pago del anterior crédito, Por eso, el alcalde Mario José Carvajal está tratando de gestionar recursos ante el Gobierno Nacional para ver si así podemos construir el tan anhelado acueducto”, explicó, Gabriel Abril, actual gerente de la Piedecuestana de Servicios Públicos, al ser consultado por la Unidad Investigativa de Vanguardia para este informe periodístico.

Lea además: Claudia Toledo y Lenin Pardo quedaron libres, ¿qué sigue en el caso del estadio Alfonso López?

¿Bomba de tiempo?

La geografía en la que está ubicado el acueducto de Piedecuesta, sumado a la falta de inversión para el mejoramiento de éste, 50 años después de estar en funcionamiento, ha conllevado a que los expertos enciendan las alarmas por la fragilidad y la exposición a la que queda expuesta el municipio piedecuestano ante una nueva emergencia por fuertes lluvias.

En tal sentido, los expertos señalan que hasta que no haya un segundo acueducto se hace imperativo una unión de las redes de los acueductos de Bucaramanga y Piedecuesta para poder prevenir que sus 180 mil habitantes vuelvan a quedarse sin suministro de agua.

“Desde que no haya un estudio que analice las dos perspectivas: la que tiene el amb y la que tiene el desarrollo urbanístico de Piedecuesta, no hay como, y lo más preocupante es que Piedecuesta es el municipio con mayor visión de expansión urbana, entregando disponibilidad a todo el mundo pero que después se ven a gatas para ofrecerles agua. Lo que hay en Piedecuesta es una bomba de tiempo con ese acuducto que en cualquier momento los deja nuevamente sin agua potable y esta vez por mucho más que una semana”, anexó Pedro Nel Rodríguez, exgerente del amb.

Aunque las redes del Acueducto de Piedecuesta y Bucaramanga están separadas por tan solo 300 metros, (la de Piedecuesta llega hasta la Estación de Servicios San Pedro y la de Bucaramanga hasta la Universidad Pontificia), la diferencia de altura de ambas redes no permite que se puedan conectar directamente.

“Claro que estamos contemplando la posibilidad de unirnos con el Acueducto de Bucaramanga como medida preventiva. Estamos trabajando en la consecución de una bomba para impulsar el agua de Bucaramanga a Piedecuesta porque la red de Bucaramanga está más baja que la de nosotros. Pero también estamos gestionando ante el Ministerio de Vivienda y Gestión del Riesgo en la propuesta para la seguridad hidráulica en la cuenca del Río de oro, junto a la bocatoma de la planta de tratamiento la colina. Somos un municipio propenso a las emergencias y debemos prepararnos”, manifestó Mario José Carvajal, alcalde de Piedecuesta.

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