jueves, 23 septiembre 2021
viernes 22 de noviembre de 2019 - 12:00 AM

En Fundación Emanuel Josué, voces de gratitud que alientan a seguir dando vida

Todos los días hay una historia de vida por contar en la Fundación Emanuel Josué. También una necesidad que cubrir y una voz de gratitud. La lucha diaria es un intruso que niega a irse, pues las necesidades y el sufrimiento parecieran mayores que la esperanza. Lo cierto es que siempre hay uno o varios corazones dispuestos a cerrar esos momentos de crisis. Esta es una de las cinco fundaciones que participa en la campaña Santander sin límites, que busca un beneficio de hasta $25 millones.
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Así no se quiera estigmatizar la vida como un diario ‘sufrimiento’, para muchas personas la vida sí es una lucha. Una lucha por sobrevivir este día y luego otro y otro más. Lo cierto es que si no existieran almas solidarias, que se conmovieran con el sufrimiento o las necesidades de otros, esa lucha diaria de muchos parecería no tener salida.

Por eso, en la Fundación Emanuel Josué, que ayuda a mujeres vulnerables con bebés prematuros, la gratitud de cada una de las mamitas cuando ha superado su crisis y pueden abrir sus alas y salir de nuevo al mundo a luchar por su hijo, es el mejor de los momentos que allí viven empleados y voluntarios.

“Gracias, porque no imaginamos encontrar un lugar así acá en Bucaramanga, una cama, personas que nos abran las puertas de su corazón”. “Estamos muy agradecidas, es un lugar que nos recibió con mucho amor”, son algunas de las voces que recuerda con profundo sentimiento Diana Torres, una de las voluntarias de la institución.

“A veces no nos imaginamos cómo nos están viendo; escuchar estas palabras de ellas es muy gratificante. Sin duda, esto es lo máximo para ellas...”, agrega. Y cómo no serlo, si la mayoría de mujeres llegan sin dinero o con lo necesario para cubrir uno o días, otras ni siquiera tienen un conocido en la ciudad y otras llegan de pueblos apartados a una ciudad que no pensaron venir... El rechazo, la crítica y la soledad parecieran estar de su lado, como lo dicen sus testimonios.

Pero no siempre el corazón sonríe para este grupo de colaboradores. Las palabras cambian cuando hay que hablar de uno de los momentos más críticos de la fundación que, como muchas, se sostiene económicamente de la bondad, así como de actividades propias para generar recursos. Lo cierto es que cada mes Emanuel Josué requiere alrededor de $10 millones para cubrir todos los gastos y seguir adelante.

“En diciembre casi nos toca cerrar. A todos nos duele”, dice María Eugenia Prada Bautista, fundadora de Emanuel Josué. “Les decía que cerráramos la casa, pero las actividades mirábamos a ver cómo las hacíamos, incluso, pasamos la carta a la inmobiliaria”.

Y como ocurre con la lucha de las mamitas, también aparecieron brazos que cubrieron esta necesidad inmediata de la institución. “Llegó un angelito... yo les voy a dar tres meses de arriendo: diciembre, enero y febrero, dijo. De ahí en adelante él ha venido ayudándonos, ese ha sido el ángel que nos ha ayudado para el arriendo”, agrega con su entusiasmo de siempre.

Para bendición de las mamitas que cubre Emanuel Josué, que a veces permanecen hasta seis meses o un año, es decir, hasta que su bebé es dado de alta por la institución de salud que lo atiende, son varias las personas que les donan insumos para el aseo, pero especialmente mercado; no obstante, hacen faltan voluntarios, dice María Eugenia.

Un caso especial de voluntariado es el que lidera la Hermana Ana Tilia, del Colegio Santa Ana de Bucaramanga. Los jueves y viernes un grupo de estudiantes visita la institución y ayuda en actividades manuales y a preparar el material para que las mamitas elaboren llaveros (el corazón de mamá) y la bolsa dulce amor, en los talleres de emprendimiento; además apoyan con mercado.

German Dietes, que hasta hace unos años poco sabía de mamás canguro, pedaleando en su bicicleta también se ha sumado como voluntario a esta causa. Él es quien lidera ‘Reto por la vida”, que durante tres años ha reunido a ciclistas aficionados para rodar por estas mujeres y sus bebés; de esta forma también se recaudan fondos.

Y es que en cada mujer que llega al corazón de Emanuel Josué, sin duda, es una historia con una alta dosis de sufrimiento y desesperanza. La mamita que no quería a su bebé y pensó en entregarlo en adopción, el bebé en crítico estado de salud, el esposo y papá que olvidó su familia... por eso hay que atenderla, llenarla de amor y hacerla sentir como en su propio hogar.

“Cuando una usuaria llega, viene con todos sus sentimientos de vulnerabilidad, de tristeza y que su hijo está en el hospital... Llegan acá totalmente destruidas, introvertidas, pero entran al consultorio y abren su corazón y empiezan a contar sus historias de vida... Es gratificante ver que salen con una sonrisa, luego llegan a un taller y nos participan; incluso, cuando se van hacen falta en la fundación. Cada usuaria, sin duda, deja como su huellita”, dice la psicóloga Leyda Mireya Riaño, al referirse a las experiencias más impactantes en la fundación. Sin duda, esa es la satisfacción que produce el deber cumplido.

Con el fin de poder generar recursos propios que ayuden de gran manera al autosostenimiento y al empoderamiento laboral de la mujer, es que Emanuel Josué participa este año junto a otras cuatro fundaciones en la campaña social Santander sin límites. Para apoyar esta causa ingrese a www.santandersinlimites.com y haga clic en la categoría Mujeres. La que tenga más votos recibirá un beneficio de hasta $25 millones, dinero con el que esta organización quiere desarrollar un taller de confección de ropa para niño.

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Amparo Forero Jiménez

Comunicadora social - periodista egresada de la Universidad Autónoma de Bucaramanga. Miembro de Vanguardia desde el año 2006 como editora comercial, se enfoca en temáticas de empresas e instituciones.

@amfojiz

Aforero@vanfusrdia.com

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