lunes, 03 octubre 2022
lunes 08 de agosto de 2022 - 12:00 AM

El barranqueño con una ‘flauta de oro’ en la boca y un repertorio de más de mil canciones

Álvaro Muñoz Chávez o ‘El Primo’ silba a la perfección. Con su repertorio de 1.200 canciones, que entona en silbido melódico, sigue hipnotizando a todo el que le escuche.

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Sus silbos melódicos hipnotizan a quien le escuche. Don Álvaro Muñoz o ‘El Primo’, como le conocen en Barrancabermeja, tiene en su garganta cuerdas prodigiosas. Ellas se entrelazan con el robusto aire que, a pesar de su edad, sale de sus pulmones, y en su boca terminan convertidas en canciones. Sólo melodías, sin letras, que tocan el alma hasta del más impasible, y se convierten en un alivio en los oídos de quien lo escucha.

Su repertorio lo integran 1.200 melodías, entre tangos, boleros, música folclórica, vallenato, salsa y hasta el himno nacional. Su talento data de hace 64 años, cuando tenía 10 y empezó a entonar sus canciones preferidas con su silbido, haciendo de este su mejor compañía en medio de las extensas jornadas, que aún siendo niño, pasaba cortando leña.

“Empecé a silbar, con una, con dos y luego me di cuenta que tenía ese don. Desde ahí nadie me paró, no he dejado de silbar ni un solo día. Esta es mi felicidad”.

Nació en Tamalameque, Cesar, pero llegó a Barrancabermeja a sus 12 años. El silbido siempre le acompañó en las polvorientas y calurosas calles porteñas; cuando vendía cocadas en los colegios; luego verdura, y años después, cuando fue empleado por Ecopetrol.

Fue, precisamente, en tierras bermejas, donde descubrió que silbar era tan gratificante como cantar, tocar una tambora, una gaita o un acordeón. En aquella época, sus compañeros acogían con emoción sus silbos melódicos, e incluso se atrevían a pedirle que entonara sus canciones preferidas.

– Échese una primo.

Le decían mientras el bus, que los llevaba y los traía de la Refinería, se movía en su ruta. De inmediato de su boca dejaba oír un sinnúmero de tonadas: Pueblito Viejo, Un millón de amigos y todas las que sus compañeros le solicitaran. Fueron ellos mismos quienes lo animaron a participar en su primer certamen.

“Me dijo un compañero en la Refinería que en San Gil había un campeonato de silbo. Me aseguró que la gente que estaba inscrita no tenía la capacidad mía. Me dijo: llame a ese número, y se inscribe. Llamé y me dijeron que silbara ‘Pueblito Viejo’, empecé a silbar y el ‘man’ me dijo: usted lo que tiene en la boca es una flauta”.

En esa época (1993), ‘El Primo’ hipnotizó a los jurados y se consagró como el campeón de silbo melódico en Santander. Fueron tres campeonatos en los que se coronó como rey en San Gil. Luego viajó a Paraguay (2009), en donde se consagró como campeón Mundial del Silbido Melódico.

“Me los eché al bolsillo con el mismo himno de ellos, otro participante quiso hacer los mismo y lo que hizo fue un oso. Cuando subí a la tarima, era como el número 15. Empecé a silbar y eso para qué fue, todos decían que yo tenía una flauta en la boca. Rematé con la Pollera Colorá y Fiesta en Corraleja; así me hice campeón mundial, me bautizaron el pulmón de oro”.

Con el mismo aire, logró dos títulos mundiales más y así se consagró como tricampeón mundial del silbido melódico; además, fue declarado Patrimonio cultural viviente.

“La fórmula está en que usted sepa manejar los 33 músculos de la cara, huirle a los fumadores, comer buen pescado, pollito criollo; saber manejar el aire del abdomen y saber entonar la música”.

A sus 74 años, el silbo le sigue saliendo impecable. ‘El Primo’ hoy es pensionado de Ecopetrol, pero sale a trabajar cuando lo contratan para dar serenatas; en ellas entona, sin desafinar, en cada una hasta 20 canciones y recibe su mejor paga, que más allá de dinero es el reconocimiento y la alegría que genera escuchar sus canciones.

Silba para enamorar

Aunque han pasado 49 años desde que se casó, ‘El Primo’ le sigue silbando al amor de su vida, su esposa Mariela Amaya, con quien tiene cuatro hijos. Entre risas, cuenta que “ninguno (de sus herederos) silba ni en el baño”.

El don le ha permitido no solo hipnotizar a su público, también ha sido su as bajo la manga para tocar las fibras más profundas de su amada y mantener su matrimonio vivo a pesar de tantos años. “Llegaba acá borracho, y a las 5:00 a.m. le silbaba Las mañanitas (silba); y ella me respondía silbando también, entonaba La cucharita, pero así se le pasaba la rabia a ella y me dejaba entrar a la casa”.

Ya no toma, pero enamora todos los días a su compañera de vida, a quien le sigue dedicando sus silbidos más románticos.

Su sueño: ‘Guinness World Records’

“Quiero silbar hasta que muera”, pero mientras eso pasa, ‘El Primo’ se prepara para cumplir otro de sus sueños: reactivar su escuela de silbo melódico y lograr quedar inscrito en el libro ‘Guinness World Records’.

“La idea es que nos vamos y traemos el premio, ya mi representante hizo un recorrido para ver si alguien que silbe más que yo, y no lo hay. La idea es silbar durante cuatro horas seguidas”.

Por eso, su vida pasa entre sus prácticas de día y noche, encerrado en su habitación; además, sigue silbando para la comarca barranqueña con las más de mil canciones que salen de sus labios y con las que hipnotiza al público como si fuera una cuerda mágica o una rocola ambulante.

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