lunes, 18 octubre 2021
miércoles 22 de septiembre de 2021 - 12:00 AM

Animales silvestres no son mascotas

En lo que va de 2021 la corporación recibió un total de 1.518 especímenes de fauna silvestre, de los cuales 140 fueron aves, 1.250 reptiles y 128 mamíferos.
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Si usted es de los que en su casa tiene un loro, un guacamayo o una serpiente, debe saber que ser una mascota no hace parte de la naturaleza de estos animales, por eso deben estar en su hábitat natural, en medio de los bosques, entre árboles y naturaleza.

El llamado lo está haciendo una vez más la Corporación Autónoma de Santander (CAS), que lanzó la campaña ‘tu hogar no es mi lugar’, buscando luchar contra el tráfico de animales silvestres y especialmente la tenencia ilegal de los mismos, que muchas veces se hace en los hogares porque el animal tiene un color bonito y sin pensar en el daño que se le está haciendo, además de que esto es ilegal.

En lo que va de 2021 la corporación recibió un total de 1.518 especímenes de fauna silvestre, de los cuales 140 fueron aves, 1.250 reptiles y 128 mamíferos.

La invitación de las autoridades es a denunciar cuando se vea un delito relacionado con el tráfico de animales silvestres o la tenencia de los mismos, o regresarlos de forma voluntaria.

El proceso de devolverlos es muy sencillo. Juan Miguel Vargas, zootecnista de la CAS, explicó que las personas solo tienen que acercarse a cualquier oficina de la entidad e informar qué tipo de animal tienen y la intención de entregarlo, luego profesionales de la corporación se acercan a la vivienda con los equipos indicados.

La especie es valorada y de acuerdo a eso se decide si requiere un tratamiento, debe ser llevada un hogar de paso o el lugar donde debe ser puesta en libertad.

De los animales recuperados este año, la CAS informó que 140 obedecieron a entregas voluntarias, 235 a rescates de las autoridades y 1.143 decomisados, muchos de ellos en procesos de tráfico.

Les hacen daño

El mayor problema cuando una especie es llevada a una vivienda, como sucede en mayor frecuencia en aves y serpientes, es que dejan de tener las condiciones óptimas para su desarrollo porque se les cambia la dieta natural y no se les permite estar en un ambiente idóneo, dijo Vargas.

Uno de los mayores ejemplos de este fenómeno es lo que sucede con los loros. Como primera medida dejan de comer los alimentos que normalmente encuentran en los bosques como frutas, semillas y vegetales, y empiezan a comer dieta de humanos, aseguró Luis Atuesta, veterinario de la corporación.

Como un dato más que curioso, Atuesta aseguró que los loros no comen cacao y este alimento que suelen darle en las casas le generan problemas digestivos y la muerte. Otro acto para reprochar es el de cortarles las alas para que no vuelen.

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