lunes, 01 junio 2020
martes 10 de marzo de 2020 - 12:00 AM

Con un principio físico, UniSangil mitigaría contaminación del río Fonce

El proyecto tendría un costo que supera los 7.600 millones de pesos y es elaborado de la mano de 19 investigadores de UniSangil en áreas como ingeniería y ciencias naturales.
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El Grupo de Estudios Ambientales para la Sostenibilidad, Innovación y Desarrollo, Geasid, de UniSangil, presentó el proyecto que pretende reducir de forma significativa la contaminación de la cuenca del río Fonce, con especial atención a lo que sucede en el sector bajo del mismo en inmediaciones a Charalá, Valle de San José y San Gil.

Frank Carlos Vargas Tangüa, gestor de ciencia y tecnología de UniSangil, le contó a Vanguardia que, con un grupo de más de 19 investigadores en distintas áreas del conocimiento en ingeniería y ciencias naturales, han monitoreado el río obteniendo información científica que puede arrojar respuesta a la pregunta sobre cuál es la calidad del caudal y del agua. “En cuanto a la cuenca nos encontramos con un alto grado de fragmentación de su área boscosa y protectora. La quebrada Curití, por ejemplo, tiene problemas enormes para garantizar la provisión del recurso hídrico. La calidad es preocupante y de acuerdo a las coberturas, está bastante comprometida”.

Frente a la preocupación de si el agua que llega a los hogares trae bacterias o no, la universidad propuso un proyecto que rompería las membranas de los gérmenes, destruyéndolos antes de que lleguen al caudal. “Es un sistema basado en un principio físico llamado cavitación. UniSangil tiene una patente que utiliza un reactor que es capaz de eliminar microbios en agua industrial. Si el vertido llega al río sin bacterias, el problema de contaminación se reduciría significativamente, incluso en el imaginario colectivo”, explicó Vargas Tangüa.

El proyecto, que cuenta con el apoyo de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, así como de la mano de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, Fenalco Sur de Santander y la Mesa de Competitividad, va ligado con otros: uno que intervendría a las 6 mil unidades productivas de café que funcionan en la cuenca del río y que no son tratadas. Según el experto, estas aguas tienen cargas residuales hasta 3, 5 o 7 veces mayor. A pesar de que hay herramientas para mejorar los procesos de lavado de café, esta tecnología reduciría las aguas residuales.

Otro tendría como finalidad el sector panelero. “Los trapiches arrojan aguas con cargas orgánicas muy altas y como el café, el número de unidades productivas en la cuenca es bastante elevado”.

Además, con el proyecto quieren dar solución a las dificultades de los sistemas de potabilización de aguas en el país. “Es un proceso que se hace con cloro gaseoso; esto es legal y aprobado por las entidades del Estado. Pero hay que tener cuidado en la red pues el humos o materia orgánica se queda en las redes generando sustancias químicas altamente perjudiciales para el ser humano”.

Por último, el claustro quiere poner en funcionamiento un sistema que arroje información sobre el estado del Fonce de forma permanente.

La propuesta que tiene un costo de 7.600 millones de pesos, con un plazo de 24 meses, ya fue presentada ante el Sistema Nacional de Regalías, de quien esperan respuesta el próximo 20 de marzo.

El Grupo de Estudios Ambientales para la Sostenibilidad, Innovación y Desarrollo, Geasid, de UniSangil, presentó el proyecto que pretende reducir de forma significativa la contaminación de la cuenca del río Fonce, con especial atención a lo que sucede en el sector bajo del mismo en inmediaciones a Charalá, Valle de San José y San Gil.

Frank Carlos Vargas Tangüa, gestor de ciencia y tecnología de UniSangil, le contó a Vanguardia que, con un grupo de más de 19 investigadores en distintas áreas del conocimiento en ingeniería y ciencias naturales, han monitoreado el río obteniendo información científica que puede arrojar respuesta a la pregunta sobre cuál es la calidad del caudal y del agua. “En cuanto a la cuenca nos encontramos con un alto grado de fragmentación de su área boscosa y protectora. La quebrada Curití, por ejemplo, tiene problemas enormes para garantizar la provisión del recurso hídrico. La calidad es preocupante y de acuerdo a las coberturas, está bastante comprometida”.

Frente a la preocupación de si el agua que llega a los hogares trae bacterias o no, la universidad propuso un proyecto que rompería las membranas de los gérmenes, destruyéndolos antes de que lleguen al caudal. “Es un sistema basado en un principio físico llamado cavitación. UniSangil tiene una patente que utiliza un reactor que es capaz de eliminar microbios en agua industrial. Si el vertido llega al río sin bacterias, el problema de contaminación se reduciría significativamente, incluso en el imaginario colectivo”, explicó Vargas Tangüa.

El proyecto, que cuenta con el apoyo de la Academia Colombiana de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales, así como de la mano de la Cámara de Comercio de Bucaramanga, Fenalco Sur de Santander y la Mesa de Competitividad, va ligado con otros: uno que intervendría a las 6 mil unidades productivas de café que funcionan en la cuenca del río y que no son tratadas. Según el experto, estas aguas tienen cargas residuales hasta 3, 5 o 7 veces mayor. A pesar de que hay herramientas para mejorar los procesos de lavado de café, esta tecnología reduciría las aguas residuales.

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Otro tendría como finalidad el sector panelero. “Los trapiches arrojan aguas con cargas orgánicas muy altas y como el café, el número de unidades productivas en la cuenca es bastante elevado”.

Además, con el proyecto quieren dar solución a las dificultades de los sistemas de potabilización de aguas en el país. “Es un proceso que se hace con cloro gaseoso; esto es legal y aprobado por las entidades del Estado. Pero hay que tener cuidado en la red pues el humos o materia orgánica se queda en las redes generando sustancias químicas altamente perjudiciales para el ser humano”.

Por último, el claustro quiere poner en funcionamiento un sistema que arroje información sobre el estado del Fonce de forma permanente.

La propuesta que tiene un costo de 7.600 millones de pesos, con un plazo de 24 meses, ya fue presentada ante el Sistema Nacional de Regalías, de quien esperan respuesta el próximo 20 de marzo.

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