viernes, 30 septiembre 2022
jueves 18 de agosto de 2022 - 12:00 AM

El hospital de San Gil y

Las falencias en estudios de suelos y diseños hicieron que entre 2019 y 2020 el proyecto estuviese suspendida durante un año.

Unas 20 personas, 61 carteles a color impresos en hojas tamaño carta, dos rollos de cinta, un megáfono y un sol insaciable fue el inventario del plantón que ayer, durante menos de dos horas, un grupo de sangileños realizó por el retraso en las obras del Hospital Regional de San Gil, proyecto que cumplió el pasado 15 de agosto su tercer mes de suspensión.

El más puntual a la cita fue Fabián Aguillón, concejal de los partidos alternativos del municipio, quien viene acompañando muy de cerca el trabajo que hacen los veedores sangileños. A las 8:00 de la mañana, con un tinto en su mano izquierda, esperaba que llegaran los demás, que reconocía no serían muchos.

Hablaba de personas como Helí Guevara Gualdrón, Félix Zipamoncha y los otros veedores que de forma solitaria siguen exigiendo que a los habitantes de la provincia de Guanentá les cumplan con la nueva infraestructura de la principal institución de salud de la región.

El contrato por la reposición de la Infraestructura del Hospital Regional de San Gil fue firmado el 1 de febrero de 2019 y se esperaba que en 18 meses estuviese listo. Hoy, 42 meses después y con una exigencia de inversión cercana a los $50.000 millones (el doble a la inicial) apenas lleva un 62% de avance en su primera fase.

Poco a poco el grupo se fue formando, se sumaron algunos jóvenes y otros ciudadanos más. El ambiente general era que “la gente no colaboraba”, como dijo una de las asistentes. Sobre las 8:45 de la mañana, ante la mirada de algunos transeúntes que apenas se tomaban la molestia de preguntar qué estaba pasando, Dioselina Ríos, pensionada de la salud y extrabajadora del hospital, tomó el megáfono y empezó a gritar las primeras arengas mientras sus compañeros terminaban de pegar los afiches en los muros exteriores del viejo hospital.

Las exigencias iban dirigidas a las autoridades departamentales para que reactiven el proyecto, y a los sangileños a quienes se les pide literalmente que se pongan la camiseta, que el hospital es de todos.

Sin radicación
Una fuente de la empresa contratista Unión Temporal As le confirmó a este medio que aún no han podido realizar la radicación de la cuentas pendientes por casi $2.000 millones y nada que se ponen de acuerdo con el ente departamental en el ajuste de costos solicitado, siendo estas las dos razones por la que se suspendió el proyecto.
La nueva acta de suspensión para extender la vigente fue presentada el pasado viernes (12 de agosto) por la empresa a la Gobernación y ahí se solicitaba la extensión por un mes más, dejando claro que se reiniciaría antes si las condiciones estaban dadas. Eso sí, desde la contratista tienen claro que después del pago de las facturas necesitan 15 días para coordinar la reactivación (compra de materiales, llegada de trabajadores y demás).
Guevara es consciente que las decisiones se toman allá, en la Casa Amarilla, en Bucaramanga, a 94 kilómetros de San Gil y que además de exigir nada pueden hacer.
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