Viernes 28 de Octubre de 2011 - 12:01 AM

¿Cómo retomar la vida tras la muerte de la pareja?

Hay personas que se sienten morir con sus parejas y entierran con ellas sus sueños y deseos de vivir. Por eso más de uno se queda sin sentido ni rumbo. Pero lo cierto es que su pareja no quisiera verla así y por eso es el momento de levantarse y seguir disfrutando la vida que tiene ante sus ojos.

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Sus demás hijos, sus nietos, sus hermanos, sus padres, lo necesitan. Si la pareja muere, el golpe es grande, pero con ese mismo dolor usted debe tomar fuerzas de donde no las haya para seguir por el camino de la vida, aprendiendo a levantarse.
Nadie ha dicho que es fácil, quizá solo hasta cuando deba experimentar el momento sabrá lo duro que es.
Y es que existen casos en los que la persona que enviuda decide sepultar con su pareja su sentido de vivir; más de uno cae en depresión absoluta y se niega a sonreír.
Otras personas suelen sentir que las esperanzas se acaban. No solo se visten de negro para siempre, sino que cierran ventanas, cortinas y se obligan a quedarse en el olvido con los recuerdos de su pareja. Imagínese una persona que enviuda joven. Para ellos la vida se acaba.
Hay quienes se olvidan de sus hijos, así estén pequeños, y son los abuelos quienes terminan haciéndose cargo de ellos, pues ni ese gran motor en sus vidas los ayuda a levantarse.
Por eso es clave hacer un duelo bien hecho y encontrar herramientas que lleven a una persona en luto a entender el significado de la muerte y por supuesto, de la vida que sigue.

Preguntas y respuestas

Olga Rueda Mantilla
Psicóloga
¿Suele existir una gran diferencia entre la muerte de la pareja a la muerte de otro ser querido? Es importante saber que cada pérdida y cada duelo se elaboran de manera diferente, de acuerdo a los patrones de respuesta asociados a la personalidad  y a las circunstancias en las que se ha dado el fallecimiento o  la relación previa  con la persona que ya no está.  ‘Shock’, negación, ira, tristeza y aceptación son algunas de las emociones  que se pueden presentar.  En el caso de  la muerte de los padres, es de esperarse que de acuerdo a la dimensión cronológica su deceso fuera antes que el de las parejas, pero las interpretaciones y las emociones sentidas dependen  de la edad.
¿Cuánto es el tiempo de duelo que debe hacer una pareja y cómo debe manejar esa nueva etapa sola? Algunos expertos describen un tiempo de 18 y 24 meses, sin embargo como se mencionó anteriormente, los duelos son particulares y para cada individuo es un proceso distinto. Se sugiere buscar ayuda de tipo espiritual o consejería especializada. Comprender lo que la persona está sintiendo y pensando es de gran ayuda y es importante que quien enviude  resignifique la relación con el fallecido y realicen ciertas tareas que son de gran ayuda y soporte en el proceso de elaboración del duelo.
¿Qué pueden hacer los familiares para que la persona que enviudó siga dándole razón a su existencia, así haya partido su pareja? El apoyo familiar es realmente significativo y relevante en un proceso de duelo, el tener un hombro  en el que se pueda llorar puede ser de gran ayuda, pero debemos tener en cuenta que somos una cultura con tendencia a la negación de las emociones negativas y en ocasiones tratamos de anularlas evitando que estas se hagan manifiestas. En este caso es importante en los procesos de duelo favorecer los espacios para que el familiar sobreviviente pueda expresar su dolor; se debe dar la oportunidad de que estén tristes, estar disponibles para cuando las personas quieran hablar y estar pendientes a un posible duelo patológico o a un proceso de tristeza que se pueda convertir en una depresión clínica.

Camilo Umaña
Psiquiatra
¿Cómo asumir la muerte de la pareja? La muerte de un ser querido es una tragedia ineludible de la existencia de nosotros los mortales y como tales nos debemos hacer a la idea de que en cualquier momento, cualquier vida se puede truncar y desaparecer de nuestra existencia.
Toda pérdida conlleva a un duelo y eso implica manejar todas las fases de aceptación de la misma. La muerte de la pareja significa la pérdida de la compañía que se ha escogido para realizar el plan de vida, y con su muerte se pierde lo que queda por hacer de ese plan de vida; los anhelos y expectativas se truncan.  Que hay que asumir la pérdida en toda la dimensión humana y existencial es un hecho. La muerte de la pareja cambia totalmente el destino de una vida y de acuerdo a la presencia de la aceptación se hará una reconstrucción con lo que se tenga y se deberá escoger un destino deseable y posible.
Eso ayuda a seguir viviendo después de la pérdida y no enterrarse con la pérdida.
¿Cómo salir de ese proceso?
La pérdida es asumida, aceptada y con el paso del primer año se cumplen todas las primeras fechas que denominaríamos aniversarios del fallecido, que hace revivir en cada fecha la pérdida de forma muy intensa. Pero a partir de ese primer año el pasado será la orden del día y el dolor de la pérdida se irá diluyendo entre las experiencias de la cotidianeidad.
Aquellas personas que no sepan cómo hacerlo y se aferren al pasado y al dolor estarán realizando un duelo mal elaborado y requerirán de ayuda de las personas de su lado, o, de especialistas en salud mental que le colaboren en entender qué es lo que está frenando el proceso de seguir adelante con la vida.
¿Qué puede hacer la familia cuando ve que el abuelo o la abuela que enviudó no quiere darle sentido a su vida? La familia tiene varios niveles de intervención. Si los padres y suegros están vivos también ellos estarán en duelo y eso sirve de aliciente para buscarse en la ayuda mutua para superar la pérdida.
La presencia de hijos ayudará a motivarse para seguirlos acompañando en sus procesos vitales de existencia y además servirán de aliento en el nacimiento de nietos. Si ya existen ellos serán un motivador para seguir el proceso de unión con la persona fallecida, ya que ellos son reflejo de su paso histórico por la tierra y la aceptación de la renovación de los que vivimos en este bello y agotado planeta que debemos cuidar.

Claudia Astrid Becerra
Psicóloga
¿Cuánto es el tiempo de duelo que debe hacer una pareja y cómo debe manejar esa nueva etapa sola?
En general el proceso de duelo por muerte de la pareja o cualquier otra persona afectivamente importante para nosotros, tiene una fase aguda de tres meses, con intensas reacciones emocionales perfectamente normales durante dicho periodo. Algunas personas, de acuerdo a sus recursos psicológicos internos, logran un buen nivel de ajuste a los seis meses de ocurrido el hecho doloroso.
Es necesario tener en cuenta, por supuesto, lo traumático de las circunstancias en que ocurrió la muerte del ser querido y, el apoyo afectivo con el que se haya contado en el momento.
En general se espera que al año de ocurrido el hecho, el proceso de duelo haya llegado a su etapa final y la persona se haya reacomodado a su nueva situación de vida con la aceptación completa de la pérdida.
La muerte de la pareja es un suceso muy doloroso e importante, pero ello no justifica complicar más allá de lo necesario la aceptación que tenemos que hacer de lo irreparable.
¿Qué debe hacer una persona que enviudó joven cuando vuelve a enamorarse para enfrentarse a la sociedad que puede seguir juzgando?
Continuar viviendo, eso es todo. Nadie, por más amor que haya compartido con su pareja, puede ser juzgado por querer retomar la vida y rehacer un nuevo vínculo afectivo; obviamente la aceptación del hecho puede generar malestar entre los familiares de la persona que falleció, (en realidad cada familiar del fallecido debe lidiar con su propio dolor sin pretender que el viudo(a) comparta sus creencias). Hay que seguir adelante y eso incluye volverse a enamorar, eso es salud mental.

La viudez a temprana edad
En ninguna de las presentaciones la muerte de la pareja resulta menos dolorosa. Pero es claro que una persona que apenas comienza ese camino del amor y la construcción de sueños con su pareja, suela sentirse desecha y sin bases para seguir.
Y es más común de lo que se cree ver a una persona joven negándose a una nueva oportunidad en el amor.  El remordimiento, los sentimientos de culpa y el miedo al señalamiento social puede ser un gran obstáculo.
“La intensidad del dolor es directamente proporcional a la intensidad del vínculo afectivo, no solo al tiempo compartido con la pareja. Por supuesto que las experiencias dolorosas nos dejan algunos temores, sin embargo luego del duelo es perfectamente válido y normal volverse a enamorar y continuar con la vida. Construir ideas de “traición” a la persona que murió, es una elaboración fantasiosa que genera sufrimiento inútil”, expuso la psicóloga Claudia Astrid Becerra.
Frente a ese miedo a rehacer sus vidas emocionales, la psicóloga Olga Rueda expuso que “los sentimientos de traición suelen ser comunes en las relaciones de pareja. Tener esa clase de pensamientos y durante un tiempo consecutivo seguir pensando lo mismo, puede estar asociado a un proceso de duelo complicado o no elaborado, pues más de uno piensa que si tienen otras parejas están siendo infieles a una promesa”.

Una gran confusión
Para el médico psiquiatra Camilo Umaña, una persona que enviuda a temprana edad ve su vida truncada y esto le produce un dolor profundo porque se entierran ilusiones y vivencias pendientes, más que los hechos ya vividos.
“Para una persona joven desprenderse de la vida y de su cónyuge sin haber vivido una vida es muy difícil, sobre todo por la ansiedad al tener que dejar la existencia inconclusa. Ello genera más dolor y angustia, allí se cuecen las no aceptaciones y los dramas humanos más vitales y el valor de una vida”, enfatizó el profesional.
Por eso Umaña recomienda aprender a desaprender de lo perdido, evaluar lo que queda de vida como algo muy valioso que merece la pena ser vivida en toda la plenitud de las capacidades de vida que queden, recordar qué  posibilidades deben estar abiertas para satisfacción del que queda vivo y de las personas que le pueden llegar a valorar y amar.
“El futuro solo se acaba cuando la vida se termina, pero para el que queda vivo está al frente de él o ella”, enfatizó Umaña.

Sepultando el sentido de la vida
“Murió mi abuelito y mi abuela no quiere volver a celebrar nada en casa, ni cumpleaños ni navidades”.
Esas son las palabras de más de un nieto cuando ven que el amor que unió por tanto tiempo a sus abuelos, se disolvió tras la muerte de uno de ellos.
La alegría, el deseo de trabajar día a día por la unión familiar, las fiestas en casa materna o paterna, dejaron de ser un factor común.
Quien enviudó decidió dejar de vivir.
¿Qué hacer al respecto, cuando se evidencia ese tipo de reacciones, sobre todo en adultos mayores?
La psicóloga especializada en temas de duelo, Olga Rueda, dijo que en ese caso se debe revisar en qué tiempo se encuentra el duelo.
“Esto suele suceder en un tiempo inmediato o mediato y suele ir desvaneciéndose en un tiempo tardío, es decir  en un tiempo de 18 a 24 meses. Los primeros tres meses el aislamiento social y familiar puede ser normal, pero con el tiempo estos comportamientos deben desaparecer. Si persisten se debe estar alerta a síntomas de una posible depresión clínica distante de la repuesta de tristeza normativa asociada al duelo”, concluyó.
La psicóloga Claudia Astrid Becerra expuso que “hay que darles el tiempo para “gastar” su dolor, respetar sus deseos y convertirnos en su red de apoyo afectivo hasta que logre elaborar correctamente el duelo”.

¿Qué puede hacer usted como familiar o amigo?
Si encuentra en alguien que enviudó un mínimo deseo de seguir viviendo y soñando, estos son los pasos que debe seguir para aportar a la mejora de la situación, según expuso la psicóloga Claudia Astrid Becerra:
Respete las reacciones individuales de la persona, puesto que el dolor es algo íntimo.
Escuche a la persona todo lo que sea necesario.
No dé consejos tales como “sea fuerte”, “no llore delante de los niños. La persona tiene todo el derecho a manifestar su dolor, los demás debemos ser “contenedores afectivos”.
Haríamos mucho más si acompañamos de manera respetuosa, preferiblemente en silencio. Se debe estar “ahí” y que la persona sepa que cuenta con nosotros.
 Ayude con lo cotidiano, la casa, el colegio de los niños, la comida, la ropa, entre otros. Eso será de un inmenso valor, pues damos a la persona el soporte para que pueda lidiar con su dolor.

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Publicada por: PAOLA BERNAL LEÓN
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